martes, 21 de junio de 2016

Teria de la Sexualidad

Teoría cognitiva

La teoría cognitiva esta sobre todo orientada hacia el estudio de los procesos mentales; su papel consiste en analizar el efecto de los conocimientos  (pensamiento) y de sus significados (interpretación) sobre la actividad social y en este caso sexual. Mientras que las teorías comportamentales acentuaban el valor determinante de los estímulos externos, la teoría cognitiva se propone describir y explicar cómo los procesos interiores imponen una forma al mundo exterior. Un ejemplo ya clásico, la teoría del campo de Lewin (1951) puede explicar cómo funcionan los procesos mentales.

La idea de campo se basa en el principio de interdependencia existente entre la persona y su entorno. Pero el entorno no se reduce a sus componentes físicos: un campo es el entorno “psicológico”, es decir, tal como existe para el individuo. Se refiere a los procesos mentales que le estructuran para constituir un campo topológico, es decir, un espacio mental formado por valores que determinan las conductas dentro de un entorno. Así, la teoría cognitiva permite llamar la atención sobre el hecho de que aquello que más determina el comportamiento es el modo en que el individuo se representa al mundo en le plano psicológico. En esta perspectiva son las construcciones mentales las que influyen sobre las conductas y lo que le interesa es captar los efectos producidos en la actividad social. En este sentido, las percepciones sociales, las opiniones o los prejuicios en tanto se trata de procesos mentales positivos o negativos, configuran las relaciones sociales.

En las décadas de 1980 y 1990 una revolución cognitiva se difundió a lo largo de la psicología. En contraste con la tradición conductista anterior (que insistía que los psicólogos sólo deberían estudiar conductas que se podían observar de manera directa), los psicólogos cognitivos creen que es muy importante estudiar los pensamientos de las personas, es decir, la manera en que los individuos perciben y piensan.

Cognición y sexualidad

La psicología cognitiva puede explicar ciertos aspectos de la sexualidad humana con facilidad (Walen y Roth, 1987). Una suposición básica es que lo que pensamos influye en lo que sentimos. Si tenemos pensamientos felices y positivos, tenderemos a sentirnos mejor que si tenemos ideas negativas.

Como señalarían los psicólogos cognitivos, nuestra percepción, etiquetaje y evaluación de los eventos es crucial.

Modelo cognitivo: Walen y Roth

El primer paso dentro del modelo cognitivo es la percepción: la percepción de un estimulo como sexual. Lo que percibimos como un estimulo sexy (sea este visual, táctil o de olor) depende en gran medida de la cultura en la que hemos crecido y de nuestro aprendizaje previo.

El segundo paso es la evaluación. Si tenemos sentimientos positivos acerca del estimulo sexual, esto conducirá al siguiente paso, la excitación, pero si la evaluación que hacemos del estimulo es negativa,    el ciclo de excitación se detiene.

El tercer paso es la excitación

Cuarto percepción de la excitación

Conducta sexual

Percepción de la conducta

Evaluación positiva.

 Teoría de la Interacción simbólica

Teoría centrada en la influencia de los significados y los símbolos sobre la acción y la interacción. Es  una importante teoría sociológica (Charon, 1995; Stricker, 1987). Su primera premisa básica es que la naturaleza humana y el orden social  son producto de la comunicación simbólica entre las personas. La conducta de una persona se construye a través de sus interacciones con otros. Las personas se pueden comunicar de manera exitosa entre sí sólo al grado que adjudiquen significados similares a objetos o a personas. El significado que tiene un objeto para una persona depende no de las propiedades del objeto, sino de lo que la persona pueda hacer con él; un objeto adquiere significado solo en relación con los planes de la persona.

Central a la interacción social se encuentra el proceso de toma de roles, en donde el individuo imagina como se ve desde el punto de vista de la otra persona.

Por medio de visualizarse a sí mismo y las acciones potenciales desde la perspectiva de la otra persona, es frecuente que podamos anticipar las conductas que nos permitirán alcanzar nuestro objetivo. Es muy importante destacar que la sociedad constituye y controla los procesos mentales de los individuos.

Los principios básicos de esta teoría son:

1.- Hay una diferencia entre los animales y las personas, ya que nosotros tenemos la capacidad de pensar.

2.- Esta capacidad de pensar se moldea con la interacción social.

3.- En la interacción las personas aprenden los significados y los símbolos que permiten ejercer su capacidad de pensamiento.

4.- Los significados y los símbolos permiten a las personas actuar e interactuar de manera distintivamente humana.

5.- Las personas son capaces de modificar o alternar los significados y los símbolos que usan en la acción y la interacción sobre la base de su interpretación de la situación.

6.- Capacidad para interactuar consigo mismas.

El pensamiento es una de las bases teóricas del interaccionismo simbólico, el pensamiento es una capacidad humana y reside en la mente.

La socialización es un proceso en el que las personas aprenden las cosas que necesitan para vivir en sociedad, el actor forma y adapta sus necesidades.

El simbolismo es el instrumento de comunicación psicosomática por excelencia. En primer lugar, es el medio que posee el individuo de conocerse a sí mismo; en efecto, a cada segundo asaltan su cerebro visceral mensajes que describen el estado exacto de sus órganos y el desarrollo preciso de sus funciones. Ahora bien, estos mensajes no le son dados en su lengua materna, pues el cerebro visceral no habla dentro del marco de una cultura determinada, sino en un lenguaje universal que es el de las necesidades vitales comunes a todos los hombres ; este lenguaje es el lenguaje simbólico. Por esta razón símbolo es también el medio de comunicación entre el hombre y sus semejantes.

Entre todos los símbolos, los que están ligados a la actividad sexual tienen la misma generalidad pues tocan de cerca los problemas de emergencia de la vida y de la reproducción de la especie.

 Freud (Psicoanálisis) y la sexualidad.

La teoría psicoanalítica de Sigmund Freud ha sido una de las más influyentes de entre todas las teorías psicológicas. Debido a que Freud consideraba que el sexo  es una de las fuerzas clave dentro de la vida humana, su teoría da un tratamiento completo a la sexualidad humana.

Freud llamó libido al impulso o energía sexual, y lo veía como una de las fuerzas principales que motivaban la conducta humana (siendo la otra tánatos, o instinto de muerte).

Ello, yó y superyó

Freud describió la personalidad humana como dividida en tres partes principales: ello, yo y superyó. El ello es la parte básica de la personalidad y se encuentra presente al momento del nacimiento. Es la reserva de energía psíquica (incluyendo a la líbido). Básicamente, opera según el principio del placer.

Mientra que el ello opera únicamente según el principio del placer, y por tanto, puede ser bastante irracional, el yo opera según el principio de realidad y trata de mantener al ello a raya. El yo funciona para hacer que la persona tenga interacciones realistas y racionales con los demás.

Por último, el superyó es la conciencia. Contiene los valores e ideales que aprendemos de la sociedad u opera con base en el idealismo. De esta manera, su finalidad es inhibir los impulsos del ello y convencer al yo que se esfuerce por obtener metas morales más realistas.

El ello, el yo y el superyó se desarrollan en consecuencia. El ello contiene el conjunto de instintos presentes al momento del nacimiento. El yo se desarrolla más adelante, a medida que el que el niño aprende a interactuar de forma realista con su ambiente  y con las personas que se encuentran dentro de él. El superyó se desarrolla al final, a medida que el niño aprende valores morales.

Zonas erógenas

Freud consideraba que la libido se centraba en diversas regiones del cuerpo conocidas como zonas erógenas. Una zona erógena es una parte de la piel o membrana mucosa que es extremadamente sensible a la estimulación; tocarla de ciertas maneras produce sensaciones de placer. Los labios y la boca son una de estas zonas erógenas, los genitales otra, el recto y el ano otra más.

Etapas del desarrollo psicosexual

Freud creía que el niño pasa a través de una serie de etapas del desarrollo. En cada una de estas etapas una zona erógena diferente es el centro de atención.

La primera etapa, que dura desde el nacimiento hasta casi el primer año de vida, es la etapa oral. El placer principal del niño se deriva de chupar y de estimular los labios y la boca de otras maneras. Cualquiera que haya observado niños de esta edad sabe que se deleitan en introducir  cualquier cosa que puedan a la boca. La segunda etapa, que ocurre aproximadamente durante el segundo año de vida, es la etapa anal. Durante esta etapa el niño se interesa de manera primordial en la eliminación. La tercera etapa del desarrollo, que dura desde los tres hasta tal vez los cinco o seis años de edad, es la etapa fálica. El interés del niño varón se centra en su falo (pene) y deriva gran placer de la masturbación ( la masturbación hasta el orgasmo es físicamente posible a esta edad, aunque los varones no son capaces de eyacular sino hasta que alcanzan la pubertad). Es posible que el suceso más importante de esta etapa sea el complejo de Edipo, que obtiene su nombre de la historia griega de Edipo, quien asesinó a su padre y se casó con su madre. En el complejo de Edipo, el niño varón ama a su madre y la desea en términos sexuales. Odia a su padre, a quien ve como rival de los afectos de la madre. La hostilidad del niño hacia su padre crece, pero, a la larga, llega a temer que su padre reaccionará castrándolo: cercenándole su preciado pene.  Así, el niño varón experimenta la ansiedad de castración. Con el tiempo, la ansiedad de castración se vuelve tan intensa que deja de desear a su madre y vira hacia una identificación con su padre  y adquiriendo las características esperadas de los varones dentro de la sociedad. Freud consideraba que el complejo de Edipo y su resolución era uno de los factores esenciales del desarrollo de la personalidad humana.

Como podría esperarse a partir del nombre de esta etapa, la niña tendrá una experiencia considerablemente diferente y mucho más difícil al transitar por ella, ya que no cuenta con ninguno de los elementos de los que se trata esta etapa. Para la niña la etapa falca inicia con la comprensión traumática de que no tiene pene, tal vez después de observar aquel de su padre o de un hermano. Se siente envidiosa y engañada, y sufre, y sufre de envidia del pene , deseando que ella también tuviera esa maravillosa varita. (Presumiblemente ella piensa que su propio clítoris es por completo inadecuado, o incluso no se da cuenta que lo tiene.) Comienza a desear a su padre, formando su propia versión del complejo de Edipo, en ocasiones llamado Complejo de Electra. En parte, sus deseos incestuosos por su padre resultan de un deseo de preñarse de él, a fin de sustituir el pene imposible de obtener. A diferencia del niño varón, la niña no tiene fuertes motivos para experimentar la ansiedad de castración a fin de resolver el complejo de Edipo; ya ha perdido su pene. Así la resolución del complejo de Electra por parte de la niña no es tan completa como la resolución que realiza el niño de su complejo de Edipo y, por el resto de su vida, la niña permanecerá algo inmadura en comparación a los varones.

Freud afirmó que después de la resolución del complejo de Edipo o Electra, los niños pasan a  una prolongada etapa conocida como latencia, la cual dura hasta la adolescencia. Durante esta etapa , los deseos sexuales se reprimen o se encuentran en un estado inactivo y, por ende, no pasa gran cosa en término  sexuales.

Con la pubertad, los impulsos sexuales despiertan de nuevo y el niño pasa a la etapa genital. Durante esta etapa el impulso sexual se vuelve más específicamente genital y los impulsos orales, anales y genitales se funden entre sí a fin de promover la función biológica  de la reproducción.

Según Freud, las personas no pasan de una etapa a la otra como deberían. Una persona se puede quedar fijada de manera permanente, por ejemplo, en la etapa oral los síntomas de una situación como ésta incluirían fumar o comerse las uñas de manera incesante, lo cual gratifica los impulsos orales. Muchos adultos presentan al menos algunos rastros  de etapas  tempranas que permanecen dentro de sus personalidades.      

Sin desestimar el papel importantísimo de la sexualidad, muchos psicoanalistas posteriores han reprochado a Freud el determinismo que concede a todo lo sexual en la elaboración de su teoría. Si el hombre, al igual que el resto de los animales,  es portador de instintos, tampoco es menos cierto que tienen unas necesidades específicamente humanas derivadas de su propia situación ante la naturaleza. Y una de ellas es el afecto , que le ayuda a afrontar situaciones nuevas en un mundo en el que constantemente ha de asumir nuevas situaciones y renunciar a seguridades pasadas .

Freud y las mujeres

Las feministas han criticado la teoría freudiana. Primero revisemos lo que Freud  tenia que decir acerca de las mujeres y entonces discutiremos a lo que las feministas se oponen dentro de su teoría (Lerman, 1986; Millet. 1969).

En esencia Freud suponía que la mujer es biológicamente inferior al hombre ya que carece de un pene. Veía esta carencia como factor clave en el desarrollo de la personalidad de la mujer. Como dijo Freud, “Anatomía es destino”.

Freud también originó la diferencia entre el orgasmo vaginal y el orgasmo clitorídeo en las mujeres. Durante la infancia, las niñas pequeñas frotan su clítoris para producir el orgasmo (orgasmo clitorídeo). Sin embargo, Freud creía que a medida que se convertían en adultas, era necesario que las mujeres cambiaran su enfoque a tener orgasmos durante el coito heterosexual, con la estimulación del pene en la vagina (orgasmo vaginal). Así no solo postulo dos tipos de orgasmo en el caso de las mujeres, sino que uno era mejor que otro (más maduro) que el otro. La afirmación de que el orgasmo vaginal es más maduro no se ve sustentada por los hallazgos de Masters y Johnson y de otros en cuanto a que el orgasmo de la mayoría de las mujeres adultas es el resultado de la estimulación clitorídea.

Es comprensible que las feministas se opongan a diversos aspectos de la teoría freudiana. Una objeción principal es a toda la noción de que las mujeres son anatómicamente inferiores a los hombres debido a que carecen de pene. ¿Que valor intrínseco tiene el pene que lo hace más valioso  que un clítoris, una vagina o un par de ovarios? En un enfoque creativo, la psicoanalista Karen Horney (1923/1973) acuñó el termino “envidia de la matriz”, discutiendo que los hombres tienen una fuerte envidia de la capacidad reproductiva de las mujeres, mayor a al envidia que las mujeres tienen del pene. Las feministas argumentan que la teoría psicoanalítica, es en esencia, una teoría centrada en los hombres que puede dañar a las mujeres, en especial a aquellas que acuden a psicoterapia con terapeutas que utilizan el aspecto psicoanalítico.

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