Como hemos mencionado en un principio, la criminología clínica nació como tal con César Lombroso.
Sin embargo, para hablar de criminología clínica debemos hablar en un primer momento de la criminología general. Para Luis Rodríguez Manzanera, esta última se desarrolla en sentido vertical, se coloca en la cúspide del haz constituido por las ciencias criminológicas y criminologías especializadas. La criminología general expone los conocimientos teóricos. La criminología clínica por su lado, se desarrolla en un plan horizontal y consiste en el enfoque multidisciplinario del caso individual, con ayuda de los principios y métodos, al igual que la criminología general, de las ciencias criminológicas o criminologías especializadas. La criminología clínica pretende aplicar los conocimientos teóricos adquiridos.
La criminología se puede clasificar según la variedad de estudios en, la criminología victimológica, la criminología individual y colectiva y, la criminología de las toxicomanías. En otra clasificación, esta vez otorgada a las distintas ciencias que conforman el estudio criminológico, encontramos, la criminología biológica, la criminología psicológica, la criminología sociológica y la criminología general y la criminología clínica. Ésta última es la clasificación más importante y actual; la criminología general unifica el saber de las criminologías especializadas, es un conjunto ordenado de conocimientos relacionados con los acontecimientos anteriores al delito y con sus consecuencias sobre el propio delincuente, la víctima y la realidad; la criminología clínica es la aplicación integrada de todo el saber criminológico y de las técnicas médicas de diagnóstico a casos concretos con fines terapéuticos.
Según Beningno Di Tullio, la criminología clínica es “la ciencia de las conductas antisociales y criminales, basada en la observación y el análisis profundo de casos individuales, sean éstos normales, anormales o patológicos”.
Wolfang y Ferracuti la conceptualizan como la “aplicación integrada y conjunta del saber criminológico y las técnicas del diagnóstico acasos particulares y con fines diagnósticos y terapéuticos.
La criminología clínica intenta dar una explicación integral del caso concreto, considerando al hombre como una unidad bio-psico-social. Unidad que integra tres grandes dimensiones, la biológica, la psicológica y la social; dimensiones que están estrechamente ligadas y son las partes entre las que el sujeto debe distribuir su atención para desarrollarse armónicamente. Y por consiguiente, el crimen será visto como un complejo bio-psico-social.
Para Picca, la criminología clínica constituye un interesante instrumento de investigación puesto que permite analizar en profundidad el paso al acto (entendido como la criminología que busca explicar por qué el hombre da el paso hacia el acto delictivo), la personalidad del sujeto y, el proceder a las investigaciones de los sujetos que puedan presentar signos de intervenir en el proceso de delincuencia, es decir, los sujetos de riesgo.
Como antecedentes podemos nombrar a Maudsley, que en 1888 realizó una clínica criminal en el hospital de Betheleems de Londres. Laurent, el cual desarrolló sus estudios sobre la clínica criminológica en las prisiones de París. Así como a Francisco Giner de los Ríos, fundador del laboratorio de criminología en la universidad de Madrid y, a Marro, autor que en 1887 hace una distinción entre anormales intrauterinos de otros anómalos además de diferenciar entre atávicos y no atávicos dentro de los congénitos y degenerativos.
Más detalladamente: en el año 1885 en Roma, se celebra el primer congreso de antropología criminal. Congreso en el que Ferri y Malesshott aportaron un voto para la administración de las prisiones. En el año 1887 en Italia, Marro recoge material valioso al señalar los caracteres de los delincuentes que examina de manera antropométrica, estudiando además tanto sus antecedentes como la historia del delito cometido por el sujeto. En 1888 en Londres, Maudsley examina los crímenes cometidos por sujetos diagnosticados con una enfermedad mental. En el año 1899, Martínez Baca desarrolló un amplio estudio entre los delincuentes y los militares. En 1907, José Ingenieros propuso al gobierno la fundación de un gabinete de psicología clínica y experimental destinada al estudio de los delincuentes y con finalidades científicas de carácter general. El 6 de junio de este mismo año, se creó el instituto de criminología.
En el año 1909 en Estados Unidos, William Healy es considerado uno de los principales representantes de la criminología clínica. Fundador y director del instituto de investigaciones juveniles en Chicago. Sostuvo la tesis de que el centro dinámico del problema del delito de la delincuencia ha sido siempre el delincuente considerado de manera individual.
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