martes, 21 de junio de 2016
Clases de Escuela
Autores más importantes de la escuela Sociológica de Chicago
+ Thrasher
Uno de los autores más importantes de esta escuela es Thrasher el cual escribió un libro titulado La Banda. En este libro explica el estudio que realizó de las bandas de Chicago. Creo una nueva área en la ciudad de Chicago denominada la Zona de Bandas denominado como terreno de nadie.
Criminólogos desarrollistas: Lombroso, Benigno Di Tullio y Étienne De Greeff
Existen multitud de criminólogos desarrollistas, pero sin duda hay algunos que destacan sobre los demás debido a las diversas teorías y análisis que han sostenido a lo largo de la historia. Uno de estos criminólogos es Cesare Lombroso, un médico italiano que fue el iniciador de una serie de estudios sistemáticos criminológicos clínicos.
- Estudios de Lombroso
+ Diferencias entre un criminal y un enfermo mental, estudiando el cráneo
Lombroso hizo estudios sobre numerosos delincuentes en prisión e investigo cuales eran las diferencias que existían entre un criminal y un enfermo mental, para ello hizo análisis de cráneos de los delincuentes en los que pudo observar una serie de anomalías y de deformaciones.
+ Anormalidad de la criminalidad, según Lombroso
Para Lombroso la criminalidad va ser algo que se considera anormal, los delincuentes van a ser personas insensibles o con una personalidad de psicópatas. Lombroso veía necesario el realizar una clasificación de los delincuentes en función de su personalidad y de su informe clínico, para de esta forma poder realizar un diagnóstico del criminal.
- Benigno Di Tullio: criminólogo desarrollista
Otro de los criminólogos desarrollistas es Benigno Di Tullio. Para este criminólogo la criminología es una ciencia que se encarga de estudiar las conductas consideradas antisociales criminales. Este estudio lo va realizar a través de una serie de casos que se consideran bien normales, bien anormales o bien patológicos. De esta forma va saber diferenciar cuales son los factores que llevan a una persona a actuar o no de una determinada manera.
Gracias a este autor la criminología empezó a utilizar las teorías biológicas y psicológicas, integrando de esta forma estas ciencias para las explicaciones de los comportamientos de los criminales.
+ Estudio sobre la personalidad del delincuente
Para Di Tullio era necesario llevar a cabo un estudio sobre la personalidad del delincuente para detectar los comportamientos o las conductas antisociales. Al realizar un tratamiento médico en el que se estudie al paciente desde todos los puntos de vista posibles implica poder realizar un análisis profundo de su personalidad y del propio sujeto.
- Étienne De Greeff: psiquiatría y criminología
Otro de los criminólogos desarrollistas en Étienne de Greeff, este criminólogo aplicaba la psiquiatría junto con la criminología. Era algo esencial estudiar la personalidad del delincuente y ver cuáles son los factores que llevan a tener determinados comportamientos criminales. Por todo esto es necesario conocer el pasado del delincuente para de esta forma poder llegar a comprender porque se comporta de una determinada forma en el presente.
+ Rasgos de los delincuentes
A tenor de sus estudios psiquiátricos llego a la conclusión de que casi todos los criminales presentaban los siguientes rasgos:
* El egocentrismo.
* La indiferencia, ausencia de sentimientos.
* La agresividad.
Teria de la Sexualidad
Teoría cognitiva
La teoría cognitiva esta sobre todo orientada hacia el estudio de los procesos mentales; su papel consiste en analizar el efecto de los conocimientos (pensamiento) y de sus significados (interpretación) sobre la actividad social y en este caso sexual. Mientras que las teorías comportamentales acentuaban el valor determinante de los estímulos externos, la teoría cognitiva se propone describir y explicar cómo los procesos interiores imponen una forma al mundo exterior. Un ejemplo ya clásico, la teoría del campo de Lewin (1951) puede explicar cómo funcionan los procesos mentales.
La idea de campo se basa en el principio de interdependencia existente entre la persona y su entorno. Pero el entorno no se reduce a sus componentes físicos: un campo es el entorno “psicológico”, es decir, tal como existe para el individuo. Se refiere a los procesos mentales que le estructuran para constituir un campo topológico, es decir, un espacio mental formado por valores que determinan las conductas dentro de un entorno. Así, la teoría cognitiva permite llamar la atención sobre el hecho de que aquello que más determina el comportamiento es el modo en que el individuo se representa al mundo en le plano psicológico. En esta perspectiva son las construcciones mentales las que influyen sobre las conductas y lo que le interesa es captar los efectos producidos en la actividad social. En este sentido, las percepciones sociales, las opiniones o los prejuicios en tanto se trata de procesos mentales positivos o negativos, configuran las relaciones sociales.
En las décadas de 1980 y 1990 una revolución cognitiva se difundió a lo largo de la psicología. En contraste con la tradición conductista anterior (que insistía que los psicólogos sólo deberían estudiar conductas que se podían observar de manera directa), los psicólogos cognitivos creen que es muy importante estudiar los pensamientos de las personas, es decir, la manera en que los individuos perciben y piensan.
Cognición y sexualidad
La psicología cognitiva puede explicar ciertos aspectos de la sexualidad humana con facilidad (Walen y Roth, 1987). Una suposición básica es que lo que pensamos influye en lo que sentimos. Si tenemos pensamientos felices y positivos, tenderemos a sentirnos mejor que si tenemos ideas negativas.
Como señalarían los psicólogos cognitivos, nuestra percepción, etiquetaje y evaluación de los eventos es crucial.
Modelo cognitivo: Walen y Roth
El primer paso dentro del modelo cognitivo es la percepción: la percepción de un estimulo como sexual. Lo que percibimos como un estimulo sexy (sea este visual, táctil o de olor) depende en gran medida de la cultura en la que hemos crecido y de nuestro aprendizaje previo.
El segundo paso es la evaluación. Si tenemos sentimientos positivos acerca del estimulo sexual, esto conducirá al siguiente paso, la excitación, pero si la evaluación que hacemos del estimulo es negativa, el ciclo de excitación se detiene.
El tercer paso es la excitación
Cuarto percepción de la excitación
Conducta sexual
Percepción de la conducta
Evaluación positiva.
Teoría de la Interacción simbólica
Teoría centrada en la influencia de los significados y los símbolos sobre la acción y la interacción. Es una importante teoría sociológica (Charon, 1995; Stricker, 1987). Su primera premisa básica es que la naturaleza humana y el orden social son producto de la comunicación simbólica entre las personas. La conducta de una persona se construye a través de sus interacciones con otros. Las personas se pueden comunicar de manera exitosa entre sí sólo al grado que adjudiquen significados similares a objetos o a personas. El significado que tiene un objeto para una persona depende no de las propiedades del objeto, sino de lo que la persona pueda hacer con él; un objeto adquiere significado solo en relación con los planes de la persona.
Central a la interacción social se encuentra el proceso de toma de roles, en donde el individuo imagina como se ve desde el punto de vista de la otra persona.
Por medio de visualizarse a sí mismo y las acciones potenciales desde la perspectiva de la otra persona, es frecuente que podamos anticipar las conductas que nos permitirán alcanzar nuestro objetivo. Es muy importante destacar que la sociedad constituye y controla los procesos mentales de los individuos.
Los principios básicos de esta teoría son:
1.- Hay una diferencia entre los animales y las personas, ya que nosotros tenemos la capacidad de pensar.
2.- Esta capacidad de pensar se moldea con la interacción social.
3.- En la interacción las personas aprenden los significados y los símbolos que permiten ejercer su capacidad de pensamiento.
4.- Los significados y los símbolos permiten a las personas actuar e interactuar de manera distintivamente humana.
5.- Las personas son capaces de modificar o alternar los significados y los símbolos que usan en la acción y la interacción sobre la base de su interpretación de la situación.
6.- Capacidad para interactuar consigo mismas.
El pensamiento es una de las bases teóricas del interaccionismo simbólico, el pensamiento es una capacidad humana y reside en la mente.
La socialización es un proceso en el que las personas aprenden las cosas que necesitan para vivir en sociedad, el actor forma y adapta sus necesidades.
El simbolismo es el instrumento de comunicación psicosomática por excelencia. En primer lugar, es el medio que posee el individuo de conocerse a sí mismo; en efecto, a cada segundo asaltan su cerebro visceral mensajes que describen el estado exacto de sus órganos y el desarrollo preciso de sus funciones. Ahora bien, estos mensajes no le son dados en su lengua materna, pues el cerebro visceral no habla dentro del marco de una cultura determinada, sino en un lenguaje universal que es el de las necesidades vitales comunes a todos los hombres ; este lenguaje es el lenguaje simbólico. Por esta razón símbolo es también el medio de comunicación entre el hombre y sus semejantes.
Entre todos los símbolos, los que están ligados a la actividad sexual tienen la misma generalidad pues tocan de cerca los problemas de emergencia de la vida y de la reproducción de la especie.
Freud (Psicoanálisis) y la sexualidad.
La teoría psicoanalítica de Sigmund Freud ha sido una de las más influyentes de entre todas las teorías psicológicas. Debido a que Freud consideraba que el sexo es una de las fuerzas clave dentro de la vida humana, su teoría da un tratamiento completo a la sexualidad humana.
Freud llamó libido al impulso o energía sexual, y lo veía como una de las fuerzas principales que motivaban la conducta humana (siendo la otra tánatos, o instinto de muerte).
Ello, yó y superyó
Freud describió la personalidad humana como dividida en tres partes principales: ello, yo y superyó. El ello es la parte básica de la personalidad y se encuentra presente al momento del nacimiento. Es la reserva de energía psíquica (incluyendo a la líbido). Básicamente, opera según el principio del placer.
Mientra que el ello opera únicamente según el principio del placer, y por tanto, puede ser bastante irracional, el yo opera según el principio de realidad y trata de mantener al ello a raya. El yo funciona para hacer que la persona tenga interacciones realistas y racionales con los demás.
Por último, el superyó es la conciencia. Contiene los valores e ideales que aprendemos de la sociedad u opera con base en el idealismo. De esta manera, su finalidad es inhibir los impulsos del ello y convencer al yo que se esfuerce por obtener metas morales más realistas.
El ello, el yo y el superyó se desarrollan en consecuencia. El ello contiene el conjunto de instintos presentes al momento del nacimiento. El yo se desarrolla más adelante, a medida que el que el niño aprende a interactuar de forma realista con su ambiente y con las personas que se encuentran dentro de él. El superyó se desarrolla al final, a medida que el niño aprende valores morales.
Zonas erógenas
Freud consideraba que la libido se centraba en diversas regiones del cuerpo conocidas como zonas erógenas. Una zona erógena es una parte de la piel o membrana mucosa que es extremadamente sensible a la estimulación; tocarla de ciertas maneras produce sensaciones de placer. Los labios y la boca son una de estas zonas erógenas, los genitales otra, el recto y el ano otra más.
Etapas del desarrollo psicosexual
Freud creía que el niño pasa a través de una serie de etapas del desarrollo. En cada una de estas etapas una zona erógena diferente es el centro de atención.
La primera etapa, que dura desde el nacimiento hasta casi el primer año de vida, es la etapa oral. El placer principal del niño se deriva de chupar y de estimular los labios y la boca de otras maneras. Cualquiera que haya observado niños de esta edad sabe que se deleitan en introducir cualquier cosa que puedan a la boca. La segunda etapa, que ocurre aproximadamente durante el segundo año de vida, es la etapa anal. Durante esta etapa el niño se interesa de manera primordial en la eliminación. La tercera etapa del desarrollo, que dura desde los tres hasta tal vez los cinco o seis años de edad, es la etapa fálica. El interés del niño varón se centra en su falo (pene) y deriva gran placer de la masturbación ( la masturbación hasta el orgasmo es físicamente posible a esta edad, aunque los varones no son capaces de eyacular sino hasta que alcanzan la pubertad). Es posible que el suceso más importante de esta etapa sea el complejo de Edipo, que obtiene su nombre de la historia griega de Edipo, quien asesinó a su padre y se casó con su madre. En el complejo de Edipo, el niño varón ama a su madre y la desea en términos sexuales. Odia a su padre, a quien ve como rival de los afectos de la madre. La hostilidad del niño hacia su padre crece, pero, a la larga, llega a temer que su padre reaccionará castrándolo: cercenándole su preciado pene. Así, el niño varón experimenta la ansiedad de castración. Con el tiempo, la ansiedad de castración se vuelve tan intensa que deja de desear a su madre y vira hacia una identificación con su padre y adquiriendo las características esperadas de los varones dentro de la sociedad. Freud consideraba que el complejo de Edipo y su resolución era uno de los factores esenciales del desarrollo de la personalidad humana.
Como podría esperarse a partir del nombre de esta etapa, la niña tendrá una experiencia considerablemente diferente y mucho más difícil al transitar por ella, ya que no cuenta con ninguno de los elementos de los que se trata esta etapa. Para la niña la etapa falca inicia con la comprensión traumática de que no tiene pene, tal vez después de observar aquel de su padre o de un hermano. Se siente envidiosa y engañada, y sufre, y sufre de envidia del pene , deseando que ella también tuviera esa maravillosa varita. (Presumiblemente ella piensa que su propio clítoris es por completo inadecuado, o incluso no se da cuenta que lo tiene.) Comienza a desear a su padre, formando su propia versión del complejo de Edipo, en ocasiones llamado Complejo de Electra. En parte, sus deseos incestuosos por su padre resultan de un deseo de preñarse de él, a fin de sustituir el pene imposible de obtener. A diferencia del niño varón, la niña no tiene fuertes motivos para experimentar la ansiedad de castración a fin de resolver el complejo de Edipo; ya ha perdido su pene. Así la resolución del complejo de Electra por parte de la niña no es tan completa como la resolución que realiza el niño de su complejo de Edipo y, por el resto de su vida, la niña permanecerá algo inmadura en comparación a los varones.
Freud afirmó que después de la resolución del complejo de Edipo o Electra, los niños pasan a una prolongada etapa conocida como latencia, la cual dura hasta la adolescencia. Durante esta etapa , los deseos sexuales se reprimen o se encuentran en un estado inactivo y, por ende, no pasa gran cosa en término sexuales.
Con la pubertad, los impulsos sexuales despiertan de nuevo y el niño pasa a la etapa genital. Durante esta etapa el impulso sexual se vuelve más específicamente genital y los impulsos orales, anales y genitales se funden entre sí a fin de promover la función biológica de la reproducción.
Según Freud, las personas no pasan de una etapa a la otra como deberían. Una persona se puede quedar fijada de manera permanente, por ejemplo, en la etapa oral los síntomas de una situación como ésta incluirían fumar o comerse las uñas de manera incesante, lo cual gratifica los impulsos orales. Muchos adultos presentan al menos algunos rastros de etapas tempranas que permanecen dentro de sus personalidades.
Sin desestimar el papel importantísimo de la sexualidad, muchos psicoanalistas posteriores han reprochado a Freud el determinismo que concede a todo lo sexual en la elaboración de su teoría. Si el hombre, al igual que el resto de los animales, es portador de instintos, tampoco es menos cierto que tienen unas necesidades específicamente humanas derivadas de su propia situación ante la naturaleza. Y una de ellas es el afecto , que le ayuda a afrontar situaciones nuevas en un mundo en el que constantemente ha de asumir nuevas situaciones y renunciar a seguridades pasadas .
Freud y las mujeres
Las feministas han criticado la teoría freudiana. Primero revisemos lo que Freud tenia que decir acerca de las mujeres y entonces discutiremos a lo que las feministas se oponen dentro de su teoría (Lerman, 1986; Millet. 1969).
En esencia Freud suponía que la mujer es biológicamente inferior al hombre ya que carece de un pene. Veía esta carencia como factor clave en el desarrollo de la personalidad de la mujer. Como dijo Freud, “Anatomía es destino”.
Freud también originó la diferencia entre el orgasmo vaginal y el orgasmo clitorídeo en las mujeres. Durante la infancia, las niñas pequeñas frotan su clítoris para producir el orgasmo (orgasmo clitorídeo). Sin embargo, Freud creía que a medida que se convertían en adultas, era necesario que las mujeres cambiaran su enfoque a tener orgasmos durante el coito heterosexual, con la estimulación del pene en la vagina (orgasmo vaginal). Así no solo postulo dos tipos de orgasmo en el caso de las mujeres, sino que uno era mejor que otro (más maduro) que el otro. La afirmación de que el orgasmo vaginal es más maduro no se ve sustentada por los hallazgos de Masters y Johnson y de otros en cuanto a que el orgasmo de la mayoría de las mujeres adultas es el resultado de la estimulación clitorídea.
Es comprensible que las feministas se opongan a diversos aspectos de la teoría freudiana. Una objeción principal es a toda la noción de que las mujeres son anatómicamente inferiores a los hombres debido a que carecen de pene. ¿Que valor intrínseco tiene el pene que lo hace más valioso que un clítoris, una vagina o un par de ovarios? En un enfoque creativo, la psicoanalista Karen Horney (1923/1973) acuñó el termino “envidia de la matriz”, discutiendo que los hombres tienen una fuerte envidia de la capacidad reproductiva de las mujeres, mayor a al envidia que las mujeres tienen del pene. Las feministas argumentan que la teoría psicoanalítica, es en esencia, una teoría centrada en los hombres que puede dañar a las mujeres, en especial a aquellas que acuden a psicoterapia con terapeutas que utilizan el aspecto psicoanalítico.
La teoría cognitiva esta sobre todo orientada hacia el estudio de los procesos mentales; su papel consiste en analizar el efecto de los conocimientos (pensamiento) y de sus significados (interpretación) sobre la actividad social y en este caso sexual. Mientras que las teorías comportamentales acentuaban el valor determinante de los estímulos externos, la teoría cognitiva se propone describir y explicar cómo los procesos interiores imponen una forma al mundo exterior. Un ejemplo ya clásico, la teoría del campo de Lewin (1951) puede explicar cómo funcionan los procesos mentales.
La idea de campo se basa en el principio de interdependencia existente entre la persona y su entorno. Pero el entorno no se reduce a sus componentes físicos: un campo es el entorno “psicológico”, es decir, tal como existe para el individuo. Se refiere a los procesos mentales que le estructuran para constituir un campo topológico, es decir, un espacio mental formado por valores que determinan las conductas dentro de un entorno. Así, la teoría cognitiva permite llamar la atención sobre el hecho de que aquello que más determina el comportamiento es el modo en que el individuo se representa al mundo en le plano psicológico. En esta perspectiva son las construcciones mentales las que influyen sobre las conductas y lo que le interesa es captar los efectos producidos en la actividad social. En este sentido, las percepciones sociales, las opiniones o los prejuicios en tanto se trata de procesos mentales positivos o negativos, configuran las relaciones sociales.
En las décadas de 1980 y 1990 una revolución cognitiva se difundió a lo largo de la psicología. En contraste con la tradición conductista anterior (que insistía que los psicólogos sólo deberían estudiar conductas que se podían observar de manera directa), los psicólogos cognitivos creen que es muy importante estudiar los pensamientos de las personas, es decir, la manera en que los individuos perciben y piensan.
Cognición y sexualidad
La psicología cognitiva puede explicar ciertos aspectos de la sexualidad humana con facilidad (Walen y Roth, 1987). Una suposición básica es que lo que pensamos influye en lo que sentimos. Si tenemos pensamientos felices y positivos, tenderemos a sentirnos mejor que si tenemos ideas negativas.
Como señalarían los psicólogos cognitivos, nuestra percepción, etiquetaje y evaluación de los eventos es crucial.
Modelo cognitivo: Walen y Roth
El primer paso dentro del modelo cognitivo es la percepción: la percepción de un estimulo como sexual. Lo que percibimos como un estimulo sexy (sea este visual, táctil o de olor) depende en gran medida de la cultura en la que hemos crecido y de nuestro aprendizaje previo.
El segundo paso es la evaluación. Si tenemos sentimientos positivos acerca del estimulo sexual, esto conducirá al siguiente paso, la excitación, pero si la evaluación que hacemos del estimulo es negativa, el ciclo de excitación se detiene.
El tercer paso es la excitación
Cuarto percepción de la excitación
Conducta sexual
Percepción de la conducta
Evaluación positiva.
Teoría de la Interacción simbólica
Teoría centrada en la influencia de los significados y los símbolos sobre la acción y la interacción. Es una importante teoría sociológica (Charon, 1995; Stricker, 1987). Su primera premisa básica es que la naturaleza humana y el orden social son producto de la comunicación simbólica entre las personas. La conducta de una persona se construye a través de sus interacciones con otros. Las personas se pueden comunicar de manera exitosa entre sí sólo al grado que adjudiquen significados similares a objetos o a personas. El significado que tiene un objeto para una persona depende no de las propiedades del objeto, sino de lo que la persona pueda hacer con él; un objeto adquiere significado solo en relación con los planes de la persona.
Central a la interacción social se encuentra el proceso de toma de roles, en donde el individuo imagina como se ve desde el punto de vista de la otra persona.
Por medio de visualizarse a sí mismo y las acciones potenciales desde la perspectiva de la otra persona, es frecuente que podamos anticipar las conductas que nos permitirán alcanzar nuestro objetivo. Es muy importante destacar que la sociedad constituye y controla los procesos mentales de los individuos.
Los principios básicos de esta teoría son:
1.- Hay una diferencia entre los animales y las personas, ya que nosotros tenemos la capacidad de pensar.
2.- Esta capacidad de pensar se moldea con la interacción social.
3.- En la interacción las personas aprenden los significados y los símbolos que permiten ejercer su capacidad de pensamiento.
4.- Los significados y los símbolos permiten a las personas actuar e interactuar de manera distintivamente humana.
5.- Las personas son capaces de modificar o alternar los significados y los símbolos que usan en la acción y la interacción sobre la base de su interpretación de la situación.
6.- Capacidad para interactuar consigo mismas.
El pensamiento es una de las bases teóricas del interaccionismo simbólico, el pensamiento es una capacidad humana y reside en la mente.
La socialización es un proceso en el que las personas aprenden las cosas que necesitan para vivir en sociedad, el actor forma y adapta sus necesidades.
El simbolismo es el instrumento de comunicación psicosomática por excelencia. En primer lugar, es el medio que posee el individuo de conocerse a sí mismo; en efecto, a cada segundo asaltan su cerebro visceral mensajes que describen el estado exacto de sus órganos y el desarrollo preciso de sus funciones. Ahora bien, estos mensajes no le son dados en su lengua materna, pues el cerebro visceral no habla dentro del marco de una cultura determinada, sino en un lenguaje universal que es el de las necesidades vitales comunes a todos los hombres ; este lenguaje es el lenguaje simbólico. Por esta razón símbolo es también el medio de comunicación entre el hombre y sus semejantes.
Entre todos los símbolos, los que están ligados a la actividad sexual tienen la misma generalidad pues tocan de cerca los problemas de emergencia de la vida y de la reproducción de la especie.
Freud (Psicoanálisis) y la sexualidad.
La teoría psicoanalítica de Sigmund Freud ha sido una de las más influyentes de entre todas las teorías psicológicas. Debido a que Freud consideraba que el sexo es una de las fuerzas clave dentro de la vida humana, su teoría da un tratamiento completo a la sexualidad humana.
Freud llamó libido al impulso o energía sexual, y lo veía como una de las fuerzas principales que motivaban la conducta humana (siendo la otra tánatos, o instinto de muerte).
Ello, yó y superyó
Freud describió la personalidad humana como dividida en tres partes principales: ello, yo y superyó. El ello es la parte básica de la personalidad y se encuentra presente al momento del nacimiento. Es la reserva de energía psíquica (incluyendo a la líbido). Básicamente, opera según el principio del placer.
Mientra que el ello opera únicamente según el principio del placer, y por tanto, puede ser bastante irracional, el yo opera según el principio de realidad y trata de mantener al ello a raya. El yo funciona para hacer que la persona tenga interacciones realistas y racionales con los demás.
Por último, el superyó es la conciencia. Contiene los valores e ideales que aprendemos de la sociedad u opera con base en el idealismo. De esta manera, su finalidad es inhibir los impulsos del ello y convencer al yo que se esfuerce por obtener metas morales más realistas.
El ello, el yo y el superyó se desarrollan en consecuencia. El ello contiene el conjunto de instintos presentes al momento del nacimiento. El yo se desarrolla más adelante, a medida que el que el niño aprende a interactuar de forma realista con su ambiente y con las personas que se encuentran dentro de él. El superyó se desarrolla al final, a medida que el niño aprende valores morales.
Zonas erógenas
Freud consideraba que la libido se centraba en diversas regiones del cuerpo conocidas como zonas erógenas. Una zona erógena es una parte de la piel o membrana mucosa que es extremadamente sensible a la estimulación; tocarla de ciertas maneras produce sensaciones de placer. Los labios y la boca son una de estas zonas erógenas, los genitales otra, el recto y el ano otra más.
Etapas del desarrollo psicosexual
Freud creía que el niño pasa a través de una serie de etapas del desarrollo. En cada una de estas etapas una zona erógena diferente es el centro de atención.
La primera etapa, que dura desde el nacimiento hasta casi el primer año de vida, es la etapa oral. El placer principal del niño se deriva de chupar y de estimular los labios y la boca de otras maneras. Cualquiera que haya observado niños de esta edad sabe que se deleitan en introducir cualquier cosa que puedan a la boca. La segunda etapa, que ocurre aproximadamente durante el segundo año de vida, es la etapa anal. Durante esta etapa el niño se interesa de manera primordial en la eliminación. La tercera etapa del desarrollo, que dura desde los tres hasta tal vez los cinco o seis años de edad, es la etapa fálica. El interés del niño varón se centra en su falo (pene) y deriva gran placer de la masturbación ( la masturbación hasta el orgasmo es físicamente posible a esta edad, aunque los varones no son capaces de eyacular sino hasta que alcanzan la pubertad). Es posible que el suceso más importante de esta etapa sea el complejo de Edipo, que obtiene su nombre de la historia griega de Edipo, quien asesinó a su padre y se casó con su madre. En el complejo de Edipo, el niño varón ama a su madre y la desea en términos sexuales. Odia a su padre, a quien ve como rival de los afectos de la madre. La hostilidad del niño hacia su padre crece, pero, a la larga, llega a temer que su padre reaccionará castrándolo: cercenándole su preciado pene. Así, el niño varón experimenta la ansiedad de castración. Con el tiempo, la ansiedad de castración se vuelve tan intensa que deja de desear a su madre y vira hacia una identificación con su padre y adquiriendo las características esperadas de los varones dentro de la sociedad. Freud consideraba que el complejo de Edipo y su resolución era uno de los factores esenciales del desarrollo de la personalidad humana.
Como podría esperarse a partir del nombre de esta etapa, la niña tendrá una experiencia considerablemente diferente y mucho más difícil al transitar por ella, ya que no cuenta con ninguno de los elementos de los que se trata esta etapa. Para la niña la etapa falca inicia con la comprensión traumática de que no tiene pene, tal vez después de observar aquel de su padre o de un hermano. Se siente envidiosa y engañada, y sufre, y sufre de envidia del pene , deseando que ella también tuviera esa maravillosa varita. (Presumiblemente ella piensa que su propio clítoris es por completo inadecuado, o incluso no se da cuenta que lo tiene.) Comienza a desear a su padre, formando su propia versión del complejo de Edipo, en ocasiones llamado Complejo de Electra. En parte, sus deseos incestuosos por su padre resultan de un deseo de preñarse de él, a fin de sustituir el pene imposible de obtener. A diferencia del niño varón, la niña no tiene fuertes motivos para experimentar la ansiedad de castración a fin de resolver el complejo de Edipo; ya ha perdido su pene. Así la resolución del complejo de Electra por parte de la niña no es tan completa como la resolución que realiza el niño de su complejo de Edipo y, por el resto de su vida, la niña permanecerá algo inmadura en comparación a los varones.
Freud afirmó que después de la resolución del complejo de Edipo o Electra, los niños pasan a una prolongada etapa conocida como latencia, la cual dura hasta la adolescencia. Durante esta etapa , los deseos sexuales se reprimen o se encuentran en un estado inactivo y, por ende, no pasa gran cosa en término sexuales.
Con la pubertad, los impulsos sexuales despiertan de nuevo y el niño pasa a la etapa genital. Durante esta etapa el impulso sexual se vuelve más específicamente genital y los impulsos orales, anales y genitales se funden entre sí a fin de promover la función biológica de la reproducción.
Según Freud, las personas no pasan de una etapa a la otra como deberían. Una persona se puede quedar fijada de manera permanente, por ejemplo, en la etapa oral los síntomas de una situación como ésta incluirían fumar o comerse las uñas de manera incesante, lo cual gratifica los impulsos orales. Muchos adultos presentan al menos algunos rastros de etapas tempranas que permanecen dentro de sus personalidades.
Sin desestimar el papel importantísimo de la sexualidad, muchos psicoanalistas posteriores han reprochado a Freud el determinismo que concede a todo lo sexual en la elaboración de su teoría. Si el hombre, al igual que el resto de los animales, es portador de instintos, tampoco es menos cierto que tienen unas necesidades específicamente humanas derivadas de su propia situación ante la naturaleza. Y una de ellas es el afecto , que le ayuda a afrontar situaciones nuevas en un mundo en el que constantemente ha de asumir nuevas situaciones y renunciar a seguridades pasadas .
Freud y las mujeres
Las feministas han criticado la teoría freudiana. Primero revisemos lo que Freud tenia que decir acerca de las mujeres y entonces discutiremos a lo que las feministas se oponen dentro de su teoría (Lerman, 1986; Millet. 1969).
En esencia Freud suponía que la mujer es biológicamente inferior al hombre ya que carece de un pene. Veía esta carencia como factor clave en el desarrollo de la personalidad de la mujer. Como dijo Freud, “Anatomía es destino”.
Freud también originó la diferencia entre el orgasmo vaginal y el orgasmo clitorídeo en las mujeres. Durante la infancia, las niñas pequeñas frotan su clítoris para producir el orgasmo (orgasmo clitorídeo). Sin embargo, Freud creía que a medida que se convertían en adultas, era necesario que las mujeres cambiaran su enfoque a tener orgasmos durante el coito heterosexual, con la estimulación del pene en la vagina (orgasmo vaginal). Así no solo postulo dos tipos de orgasmo en el caso de las mujeres, sino que uno era mejor que otro (más maduro) que el otro. La afirmación de que el orgasmo vaginal es más maduro no se ve sustentada por los hallazgos de Masters y Johnson y de otros en cuanto a que el orgasmo de la mayoría de las mujeres adultas es el resultado de la estimulación clitorídea.
Es comprensible que las feministas se opongan a diversos aspectos de la teoría freudiana. Una objeción principal es a toda la noción de que las mujeres son anatómicamente inferiores a los hombres debido a que carecen de pene. ¿Que valor intrínseco tiene el pene que lo hace más valioso que un clítoris, una vagina o un par de ovarios? En un enfoque creativo, la psicoanalista Karen Horney (1923/1973) acuñó el termino “envidia de la matriz”, discutiendo que los hombres tienen una fuerte envidia de la capacidad reproductiva de las mujeres, mayor a al envidia que las mujeres tienen del pene. Las feministas argumentan que la teoría psicoanalítica, es en esencia, una teoría centrada en los hombres que puede dañar a las mujeres, en especial a aquellas que acuden a psicoterapia con terapeutas que utilizan el aspecto psicoanalítico.
Psicologia Criminal?
La psicología criminal es una disciplina que estudia los fenómenos psicológicos implicados en la criminalidad. Así, un psicólogo criminal puede desarrollar diferentes tareas, tales como: colaborar en una investigación criminal realizando perfiles psicológicos; elaborando y difundiendo técnicas de persuasión y comunicación con las que analizar testimonios; definir programas de rehabilitación para criminales; y/o realizar investigaciones empíricas sobre la conducta, motivación y personalidad del delincuente, que ayuden a una evaluación científica del criminal. En definitiva, la psicología criminal intenta ofrecer una serie de respuestas sobre todos aquellos actores y agencias implicados en la criminalidad a un nivel clínico, experimental, estadístico y de asesoramiento.
Por tanto, un criminólogo debe conocer cuál es el trabajo que se desarrolla desde la psicología criminal, ya que la interacción entre ambos será esencial para el correcto desarrollo de aquellas estrategias que de forma conjunta propongan para el estudio y explicación de los fenómenos criminales.
En la asignatura de Psicología criminal, se estudiarán aquellos conceptos que delimitan el estatus de la psicología criminal, la relación que existe entre el derecho y la psicología, así como la aportación de esta última en el proceso judicial. También el estudio de los actores principales implicados en la criminalidad como son la víctima y el delincuente son temas que se tratan en la psicología criminal. Sin olvidar la importancia de la evaluación empírica de aquellas variables psicológicas que permitan conocer aquellos rasgos de personalidad y grados psicopatológicos que son capaces de alterar aquel comportamiento denominado "normal". Por último, la psicología penitenciaria que estudia la evaluación y tratamientos que se ofrecen a aquellos individuos que permanecen encerrados en instituciones penitenciarias también es un campo en el que la psicología criminal ofrece análisis y resultados.
Antes de matricular la asignatura, verifique los posibles requisitos que pueda tener dentro de su plan. Esta información la encontrará en la pestaña "Plan de estudios" del plan correspondiente.
Por tanto, un criminólogo debe conocer cuál es el trabajo que se desarrolla desde la psicología criminal, ya que la interacción entre ambos será esencial para el correcto desarrollo de aquellas estrategias que de forma conjunta propongan para el estudio y explicación de los fenómenos criminales.
En la asignatura de Psicología criminal, se estudiarán aquellos conceptos que delimitan el estatus de la psicología criminal, la relación que existe entre el derecho y la psicología, así como la aportación de esta última en el proceso judicial. También el estudio de los actores principales implicados en la criminalidad como son la víctima y el delincuente son temas que se tratan en la psicología criminal. Sin olvidar la importancia de la evaluación empírica de aquellas variables psicológicas que permitan conocer aquellos rasgos de personalidad y grados psicopatológicos que son capaces de alterar aquel comportamiento denominado "normal". Por último, la psicología penitenciaria que estudia la evaluación y tratamientos que se ofrecen a aquellos individuos que permanecen encerrados en instituciones penitenciarias también es un campo en el que la psicología criminal ofrece análisis y resultados.
Antes de matricular la asignatura, verifique los posibles requisitos que pueda tener dentro de su plan. Esta información la encontrará en la pestaña "Plan de estudios" del plan correspondiente.
Derecho penal y criminología
La misión esencial del Departamento de Derecho Penal y Criminología de la Universidad Externado de Colombia consiste en fomentar el análisis e investigación de los diversos tópicos del derecho penal, el derecho procesal penal, el derecho disciplinario, el derecho sancionatorio en general y la criminología en un contexto crítico, participativo y absolutamente respetuoso de la libertad, la igualdad, el pluralismo y la diversidad de pensamiento.
La correcta construcción y aplicación de los diferentes mecanismos a través de los cuales se ejerce el poder punitivo del Estado está determinada, en gran medida, por la adecuada comprensión y análisis de las nuevas realidades, a partir de un enfoque multidisciplinario que satisfaga las exigencias de la dinámica social, buscando siempre el justo equilibrio entre la capacidad de combatir las nuevas formas de criminalidad y el respeto irrestricto a los derechos y garantías fundamentales, a partir de una interpretación fundada en los valores y principios constitucionales, cuyo eje básico es la dignidad humana.
La correcta construcción y aplicación de los diferentes mecanismos a través de los cuales se ejerce el poder punitivo del Estado está determinada, en gran medida, por la adecuada comprensión y análisis de las nuevas realidades, a partir de un enfoque multidisciplinario que satisfaga las exigencias de la dinámica social, buscando siempre el justo equilibrio entre la capacidad de combatir las nuevas formas de criminalidad y el respeto irrestricto a los derechos y garantías fundamentales, a partir de una interpretación fundada en los valores y principios constitucionales, cuyo eje básico es la dignidad humana.
Sujetos conforme a su conducta
Conducta Desviada
CONTROL SOCIAL
Se habla entonces del control social como control de la desviación o como conjunto de procesos de influencia y de presión, siendo de nuestro interés el primero de estos caminos al considerarse el delito una manifestación de la conducta desviada , pasando también a formar parte dicho fenómeno del objeto de análisis de las teorías sobre el proceso social, donde se entrelazan las consideraciones del crimen como fruto de un aprendizaje social, el entendimiento de que todo individuo puede actuar criminalmente si el potencial delictivo que posee no es frenado por sutiles vínculos sociales que lo conducen al orden y por último la contemplación del delito como un subproducto del control social que previamente etiqueta y selecciona de manera discriminatoria, tanto las conductas como a sus autores, ubicándolos en un “status criminal”
El estudio de "la desviación social", es una consecuencia de considerar a la sociedad como un sistema social estable e integrado. Esa estabilidad e integración resultan principalmente del funcionamiento estándares morales o de orientación valorativa. Es decir si tomamos el modelo de análisis estructural-funcional puede darse desviación social, como resultado de condiciones negativas de integración y conformidad social. Condiciones que consisten en deficiencias de funcionamiento de dichos estándares morales, o en las vías por las que se produce la aceptación de valores y de las normas en una sociedad (aprendizaje, socialización)
Para analizar este tema, puede usarse como punto de partida, el procedimiento "del método cero", señalado por Popper. Tal procedimiento se caracteriza por una suposición básica de completa racionalidad (en este caso, de perfecto ajuste a las normas por parte de todos los individuos implicados), y luego por estimar las desviaciones de la conducta de estos individuos con respecto a la conducta modelo, usando ésta ultima como una especie de "coordenada cero".
Para analizar este tema, puede usarse como punto de partida, el procedimiento "del método cero", señalado por Popper. Tal procedimiento se caracteriza por una suposición básica de completa racionalidad (en este caso, de perfecto ajuste a las normas por parte de todos los individuos implicados), y luego por estimar las desviaciones de la conducta de estos individuos con respecto a la conducta modelo, usando ésta ultima como una especie de "coordenada cero".
La desviación social es un fenómeno definido en relación a normas sociales. Consiste en lo contrario a la suposición de ajuste perfecto a las normas sociales (coordenada cero). Por ello cabe señalar, que allí donde existen reglas puede existir y de hecho existen, desviaciones.
Por otra parte la definición de conducta desviada como de conducta desviada como infracción de normas, implicaría que el "conflicto social" y el "conflicto político quedarían absorbidos dentro del estudio de la desviación. Para evitar imprecisiones y ambigüedades, Merton establece una distinción entre: conducta aberrante, conducta conformista y conducta rebelde. La distinción se basa en que la infracción a la regla, vaya acompañada de una denegación de legitimidad, validez y autoridad respectivamente, y con una pretensión de cambiar dicha regla.
¿Entonces qué es una conducta desviada?En cualquier conducta que infringe una norma institucionalizada en una sociedad (esto es una primera aproximación, luego veremos que es algo más complejo)
En el estudio de la desviación social existen dos cuestiones que afectan la delimitación precisa de su significado. La primera el carácter normativo de la desviación. La segunda es la relación entre desviación, desorganización social y patología social.
A- El carácter normativo de la desviación.
La conducta desviada es un fenómeno definido en relación las normas sociales. Esta referencia normativa significa que, tal conducta desviada se caracteriza siempre por un relativismo cultural. La conducta es desviada solo cuando el actor está sometido a la vigencia de las normas que tipifican y sancionan esa forma específica de conducta.
Esto lo resalta H.S.Becker cuando dice: ..."la sociedad crea la desviación. Nadie es desviado hasta que los demás aplican a su conducta, un calificativo negativo respecto a unas reglas. La desviación no es una cualidad del acto que la persona realiza, sino una consecuencia de la aplicación por los demás, de reglas y sanciones a una conducta"...
La conducta desviada es un fenómeno definido en relación las normas sociales. Esta referencia normativa significa que, tal conducta desviada se caracteriza siempre por un relativismo cultural. La conducta es desviada solo cuando el actor está sometido a la vigencia de las normas que tipifican y sancionan esa forma específica de conducta.
Esto lo resalta H.S.Becker cuando dice: ..."la sociedad crea la desviación. Nadie es desviado hasta que los demás aplican a su conducta, un calificativo negativo respecto a unas reglas. La desviación no es una cualidad del acto que la persona realiza, sino una consecuencia de la aplicación por los demás, de reglas y sanciones a una conducta"...
B- La relación entre desviación social activa, desorganización y patología social (Durkheim, Marx y Mead)
La conducta desviada es interpretada como una manifestación de desorganización social. Surgiría como resultado de defectos en alguna parte de esa organización y pondría en evidencia un desajuste en las normas, en las expectativas institucionalizadas.
La conducta desviada es interpretada como una manifestación de desorganización social. Surgiría como resultado de defectos en alguna parte de esa organización y pondría en evidencia un desajuste en las normas, en las expectativas institucionalizadas.
Esta relación entre conducta desviada y desorganización social, precede Durkheim a través de su análisis de la anomia. Para durkheim mientras que las necesidades físicas del hombre están reguladas por la estructura orgánica, las necesidades morales no poseen límites biológicos. Los límites que tiene son sociales y están impuestos por una fuera exterior: el orden colectivo.
Aquí cabe una pregunta ¿La conducta desviada siempre provoca una desviación social? No Marx ha señalado que en ciertas ocasiones las conductas desviada, o la delincuencia, en vez de contribuir a la desorganización, refuerzan la organización.
Mead sostuvo que la conducta desviada puede constituir una defensa para una estructura social.
Se habla entonces del control social como control de la desviación o como conjunto de procesos de influencia y de presión, siendo de nuestro interés el primero de estos caminos al considerarse el delito una manifestación de la conducta desviada , pasando también a formar parte dicho fenómeno del objeto de análisis de las teorías sobre el proceso social, donde se entrelazan las consideraciones del crimen como fruto de un aprendizaje social, el entendimiento de que todo individuo puede actuar criminalmente si el potencial delictivo que posee no es frenado por sutiles vínculos sociales que lo conducen al orden y por último la contemplación del delito como un subproducto del control social que previamente etiqueta y selecciona de manera discriminatoria, tanto las conductas como a sus autores, ubicándolos en un “status criminal”
Tipos de Conductas
Conducta Social
Por conducta social se entiende aquellas conductas que están orientadas hacia el ámbito social compartido por todos los seres humanos en función del ámbito de observación. Podríamos decir que son conductas sociales aquellas que se relacionan con los componentes de sistema social, incluidas en estas:
- Las conductas relacionadas al trabajo, ya sea de búsqueda, cumplimiento, generación y mantención de fuentes de trabajo.
- Las conductas relacionadas al dinero, obtención, ahorro, gasto y administración del sistema económico.
- Las conductas relacionadas al ambiente, contaminación, cuidado de los ecosistemas, relación con la naturaleza desde el ámbito urbano.
- Las conductas relacionadas al bienestar social de los demás, incluidos la salud, educación, calidad de vida.
- Los estilos de vida, incluidos la tendencia al materialismo, espiritualismo, dedicación a la ciencia, el arte, el deporte, las correctas relaciones humanas, el esparcimiento, los estilos de vida derivados de la opulencia y los estilos de vida derivados de la carencia.
Conducta Asocial
Va contra el bien común, atenta contra la estructura básica de la sociedad, destruye sus valores fundamentales, lesiona las normas elementales de convivencia.
Delincuente
Ser biopsicosocial. El exámen y significado de la persona del delincuente pasa a un segundo plano desplazándose el centro de interés de las investigaciones hacia la conducta delictiva misma, la víctima y el control social.
Víctima
Víctima, en primer término. es todo ser viviente sacrificado o destinado al sacrificio. Sin embargo, desde el punto de vista utilizado habitualmente, una víctima es la persona que sufre un daño o perjuicio, que es provocado por una acción u omisión, ya sea por culpa de otra persona, o por fuerza mayor.
Delito
La criminología no puede prescindir el concepto penal del delito que constituye una referencia obligada, la criminología no solo examina el delito ni lo hace desde un enfoque valorativo. La autonomía de la ciencia empírica es relativa por que no puede renegar del marco histórico y cultural en el que cobra sentido la conducta humana.
Criminologia Clinica
La criminología clínica es una corriente criminológica y, nació como tal con César Lombroso. El concepto ha sido desarrollado por múltiples autores como Benigno Di Tullio, Ferri, Laurent y Pinatel entre otros. En base a su definición, la criminología clínica intenta explicar el delito a partir del estudio del delincuente. Estudio que se basa en el diagnóstico, pronóstico y tratamiento de dicho sujeto. Por tanto, una parte muy importante de la misma es la investigación de nuevas teorías y métodos. Métodos como el estudio del caso, la comparación de delincuentes y no delincuentes, el análisis estadístico, la aproximación tipológica y los estudios longitudinales.
Como hemos mencionado en un principio, la criminología clínica nació como tal con César Lombroso.
Sin embargo, para hablar de criminología clínica debemos hablar en un primer momento de la criminología general. Para Luis Rodríguez Manzanera, esta última se desarrolla en sentido vertical, se coloca en la cúspide del haz constituido por las ciencias criminológicas y criminologías especializadas. La criminología general expone los conocimientos teóricos. La criminología clínica por su lado, se desarrolla en un plan horizontal y consiste en el enfoque multidisciplinario del caso individual, con ayuda de los principios y métodos, al igual que la criminología general, de las ciencias criminológicas o criminologías especializadas. La criminología clínica pretende aplicar los conocimientos teóricos adquiridos.
La criminología se puede clasificar según la variedad de estudios en, la criminología victimológica, la criminología individual y colectiva y, la criminología de las toxicomanías. En otra clasificación, esta vez otorgada a las distintas ciencias que conforman el estudio criminológico, encontramos, la criminología biológica, la criminología psicológica, la criminología sociológica y la criminología general y la criminología clínica. Ésta última es la clasificación más importante y actual; la criminología general unifica el saber de las criminologías especializadas, es un conjunto ordenado de conocimientos relacionados con los acontecimientos anteriores al delito y con sus consecuencias sobre el propio delincuente, la víctima y la realidad; la criminología clínica es la aplicación integrada de todo el saber criminológico y de las técnicas médicas de diagnóstico a casos concretos con fines terapéuticos.
Según Beningno Di Tullio, la criminología clínica es “la ciencia de las conductas antisociales y criminales, basada en la observación y el análisis profundo de casos individuales, sean éstos normales, anormales o patológicos”.
Wolfang y Ferracuti la conceptualizan como la “aplicación integrada y conjunta del saber criminológico y las técnicas del diagnóstico acasos particulares y con fines diagnósticos y terapéuticos.
La criminología clínica intenta dar una explicación integral del caso concreto, considerando al hombre como una unidad bio-psico-social. Unidad que integra tres grandes dimensiones, la biológica, la psicológica y la social; dimensiones que están estrechamente ligadas y son las partes entre las que el sujeto debe distribuir su atención para desarrollarse armónicamente. Y por consiguiente, el crimen será visto como un complejo bio-psico-social.
Para Picca, la criminología clínica constituye un interesante instrumento de investigación puesto que permite analizar en profundidad el paso al acto (entendido como la criminología que busca explicar por qué el hombre da el paso hacia el acto delictivo), la personalidad del sujeto y, el proceder a las investigaciones de los sujetos que puedan presentar signos de intervenir en el proceso de delincuencia, es decir, los sujetos de riesgo.
Como antecedentes podemos nombrar a Maudsley, que en 1888 realizó una clínica criminal en el hospital de Betheleems de Londres. Laurent, el cual desarrolló sus estudios sobre la clínica criminológica en las prisiones de París. Así como a Francisco Giner de los Ríos, fundador del laboratorio de criminología en la universidad de Madrid y, a Marro, autor que en 1887 hace una distinción entre anormales intrauterinos de otros anómalos además de diferenciar entre atávicos y no atávicos dentro de los congénitos y degenerativos.
Más detalladamente: en el año 1885 en Roma, se celebra el primer congreso de antropología criminal. Congreso en el que Ferri y Malesshott aportaron un voto para la administración de las prisiones. En el año 1887 en Italia, Marro recoge material valioso al señalar los caracteres de los delincuentes que examina de manera antropométrica, estudiando además tanto sus antecedentes como la historia del delito cometido por el sujeto. En 1888 en Londres, Maudsley examina los crímenes cometidos por sujetos diagnosticados con una enfermedad mental. En el año 1899, Martínez Baca desarrolló un amplio estudio entre los delincuentes y los militares. En 1907, José Ingenieros propuso al gobierno la fundación de un gabinete de psicología clínica y experimental destinada al estudio de los delincuentes y con finalidades científicas de carácter general. El 6 de junio de este mismo año, se creó el instituto de criminología.
En el año 1909 en Estados Unidos, William Healy es considerado uno de los principales representantes de la criminología clínica. Fundador y director del instituto de investigaciones juveniles en Chicago. Sostuvo la tesis de que el centro dinámico del problema del delito de la delincuencia ha sido siempre el delincuente considerado de manera individual.
Inteligencia y Delincuencia Criminologica
Harry Godlan, demostro que la incapacidad mental es la principal causa única de la criminalidad. Realizo un estudio entre los años 1910 y 1914 dentro de los temas el estudio a 150 mil reclusos condenados. Y encontró que un 50% de estos tenia deficiencia mental.
Por lo que el pudo llegar a un a conlcusión:
1. El débil mental seria un tipo de delincuente.
2. Las personas nacen débil mental o con una inteligencia normal.
3. En la mayoría de las ocasiones estas personas conocen los delitos peligrosos de asalto y los delitos sexuales.
4. Los débiles mentales cometen estos delitos por la falta de los factores inhibitorios sociales; sobre todo este no puede exteriorizar los que esta descrito como bueno o como malo.
5. No tienen la capacidad de prever la consecuencia de sus actos y por lo tanto la amenaza penal no tiene efecto sobre esta clase de individuo.
6. Son personas muy sugestionables y cualquier criminal mas inteligente que el lo puede llevar a cometer un delito.
7. Por ser débil mental, en los barrios donde existe una criminalidad alta, lo hace por imitación.
Los inteligentes tienen la capacidad para ocultar la criminalidad pero los débiles mentales carecen de ella.
Por lo que el pudo llegar a un a conlcusión:
1. El débil mental seria un tipo de delincuente.
2. Las personas nacen débil mental o con una inteligencia normal.
3. En la mayoría de las ocasiones estas personas conocen los delitos peligrosos de asalto y los delitos sexuales.
4. Los débiles mentales cometen estos delitos por la falta de los factores inhibitorios sociales; sobre todo este no puede exteriorizar los que esta descrito como bueno o como malo.
5. No tienen la capacidad de prever la consecuencia de sus actos y por lo tanto la amenaza penal no tiene efecto sobre esta clase de individuo.
6. Son personas muy sugestionables y cualquier criminal mas inteligente que el lo puede llevar a cometer un delito.
7. Por ser débil mental, en los barrios donde existe una criminalidad alta, lo hace por imitación.
Los inteligentes tienen la capacidad para ocultar la criminalidad pero los débiles mentales carecen de ella.
Delincuencia Femenil
MUJERES Y DROGAS
El incremento del número de mujeres reclusas está estrechamente relacionado con el creciente fenómeno del tráfico y consumo de drogas, así como también con las deplorables condiciones económicas de la mujer, sin olvidar los cambios relacionados con la legislación.
La edad de la mayoría de las mujeres oscila entre 25 y 35 años. Las mujeres reclusas tienen como principales características el haber enfrentado con anterioridad a la cárcel, condiciones de extrema necesidad económica y discriminación por razones de género
La falta de una adecuada instrucción, formación y oportunidades en el ámbito laboral, empujan a estas mujeres a encontrar en la delincuencia su modo de vida. Por otra parte, mediante la comisión de delitos como el tráfico ilegal de drogas, obtienen el dinero necesario para subsistir y/o subsidiar las cuotas de drogodependencia.
Teniendo en cuenta que la mujer que cometió delitos de droga cumple su pena en el mencionado centro de reclusión, debería prepararse progresivamente para el reingreso a su medio social. Conociendo la situación socioeconómica y la motivación a delinquir de la mujer en estudio, uno de los aspectos básicos es que la mujer culmine la escolaridad para que no se someta a dicho igreso penitenciario.
Se considera que la resocialización; reeducación y rehabilitación representan los fines teóricos de la pena privativa de libertad y forma parte esencial de la reinserción social.
PORQUE DELINQUEN LAS MUJERES
En los últimos años se observa cada vez con mayor transparencia cómo el “delito”, como conducta jurídico-penalmente prohibida, es de carácter contingente, es decir, que en cada sociedad existen delitos que, además, como producto histórico que son, van evolucionando en cantidad y calidad a través del tiempo. El delincuente es parte de la estructura social, por la simple razón de que la criminalidad lo es. La criminalidad es un fenómeno sociopolítico y no un conjunto de actos delictivos individuales.
En el caso de las mujeres delincuentes, el cambio más importante ha sido el de considerar o no, algunas conductas como delitos. Un ejemplo de ello es la prostitución, que dependiendo del enfoque que se le dé, considera a las sexo-servidoras como delincuentes, víctimas o sobrevivientes.
De todos los síndromes psiquiátricos relacionados con los cambios hormonales de las mujeres, el síndrome premenstrual o trastorno disfórico premenstrual ha sido, con mucho, el más estudiado y vinculado a la delincuencia; sin embargo, sigue siendo el menos conocido. Se discute incluso si realmente es un síndrome o si, por el contrario, se trata de varios subgrupos de trastornos. La investigación realizada a la fecha se ha hecho en grupos muy reducidos y se basa en informes retrospectivos de las propias mujeres, por lo que no puede considerase que las muestras sean representativas de la población total de mujeres que cometen delitos.
Surgen posturas distintas que explican por qué la mujer llega a la conducta antisocial:
1) Como forma inconsciente de rebelión: La mujer delinque porque es su forma de protestar contra la sociedad que la relega.
2) Fracaso en la socialización: La mujer llega al delito por la desobediencia y la promiscuidad sexual, producto de fallas en su socialización que la “enferman” y le impiden cumplir con lo que se espera de ella.
3) Desviación de su “rol”: La mujer que delinque sufre de una “desviación de su rol normal”, aunque al hacerlo opte por conductas muy relacionadas con el papel que desempeña en la sociedad y en cada cultura.
4) La mujer que delinque se “masculiniza”, postura que confunde los conceptos de masculinidad y de desviación en el ámbito de las conductas femeninas.
Al hacer una revisión histórica de la relación entre “locura” femenina y crimen, analizar la delincuencia femenina se cae en el uso de términos como “locura” o “maldad” y así se califica a las mujeres que se atreven a romper con roles de género tradicionales,estos estereotipos cumplen una función en una sociedad patriarcal: logran que las mujeres se queden limpiando sus casas y cuidando a sus hijos. De la misma manera es funcional estereotipar a los barrios de afroamericanos: perpetuar el mito de que esta población no contribuye en nada a la sociedad americana.
Las mujeres se les puede controlar mejor etiquetándolas como “simpáticas”, lo que concuerda con el control social informal, que en ellas es más efectivo. De ahí que las mujeres requieran de menor control social formal que los hombres.
La integración cada vez mayor de la mujer al mundo de la delincuencia se ha traducido en su participación en una amplia gama de delitos, dejando atrás los tiempos en que cometía sólo los típicos ilícitos femeninos de infanticidio o prostitución.
Los procesos de control social incluyen: internación, socialización, educación, presión del grupo primario, opinión pública, y acción de todas las agencias formales especializadas, como la policía, la ley y otros poderes del Estado. Dichos procesos intervienen en dos niveles: el educativo-persuasivo (representado por instituciones como la familia, la escuela, la iglesia, etc.), en el cual se produce la “interiorización “de las normas y de los valores dominantes, y el del control secundario o represivo, que actúa cuando surgen comportamientos no conformes con las normas aprendidas.
Determinados grupos de mujeres son mucho más susceptibles de ser encarceladas que los hombres que se encuentran en situaciones análogas. Las adolescentes desobedientes o que se fugan de su casa, las que son sexualmente activas o que se han quedado embarazadas en contra de los deseos del marido o del padre y las madres “inadecuadas”, son más vulnerables a la intervención estatal que los hombres promiscuos o que agreden de algún modo a los miembros de su familia.
El problema de la criminalidad femenina es mucho más complejo que como se describe en la literatura en general, en la que se minimiza la relevancia de las experiencias de vida de las mujeres delincuentes. De acuerdo con diversos autores, las niñas y las mujeres que transgreden la ley pueden ser en igual medida, víctimas y victimarias, puesto que la violencia es una característica común en su trayectoria de vida .
Se inicia con una sencilla falta de respeto, una mentira o cierta manipulación, que con el tiempo, se tornan insoportables aunque sólo para la mujer puesto que, por lo general, el grupo social en el que se dan no reacciona ante tales circunstancias. Así, estos actos se transforman progresivamente en verdaderas conductas perjudiciales, que tienen graves consecuencias para la salud psicológica de las víctimas pues al no tener éstas la seguridad de que serán comprendidas, callan y sufren en silencio.
1. Derecho al trabajo: derecho a trabajar, a una remuneración satisfactoria y salario mínimo, a jornada de trabajo razonable, condiciones equitativas e igual salario por trabajo igual.
2. Derecho a un nivel de vida adecuado.
3. Derecho a la seguridad social.
4. Derecho a la salud y la asistencia médica.
5. Derecho a la vivienda.
6. Derecho a la educación.
7. Derecho a la cultura.
El confinamiento de estas mujeres viene a ser un proceso de marginación secundaria que se deriva de otro de marginación primaria. Ciertamente los sectores marginales empobrecidos, son los más susceptibles de ingresar a los circuitos de la justicia y son los que aparecen sobre representados en las estadísticas de la población confinada.
Es incuestionable pues, que la exclusión –no la pobreza- genera mayores cuotas de violencia social, pues ella misma constituye una violencia estructural. La falta de respuesta ante la exclusión hace ilusoria cualquier prevención primaria de la delincuencia femenina.
El incremento del número de mujeres reclusas está estrechamente relacionado con el creciente fenómeno del tráfico y consumo de drogas, así como también con las deplorables condiciones económicas de la mujer, sin olvidar los cambios relacionados con la legislación.
La edad de la mayoría de las mujeres oscila entre 25 y 35 años. Las mujeres reclusas tienen como principales características el haber enfrentado con anterioridad a la cárcel, condiciones de extrema necesidad económica y discriminación por razones de género
La falta de una adecuada instrucción, formación y oportunidades en el ámbito laboral, empujan a estas mujeres a encontrar en la delincuencia su modo de vida. Por otra parte, mediante la comisión de delitos como el tráfico ilegal de drogas, obtienen el dinero necesario para subsistir y/o subsidiar las cuotas de drogodependencia.
Teniendo en cuenta que la mujer que cometió delitos de droga cumple su pena en el mencionado centro de reclusión, debería prepararse progresivamente para el reingreso a su medio social. Conociendo la situación socioeconómica y la motivación a delinquir de la mujer en estudio, uno de los aspectos básicos es que la mujer culmine la escolaridad para que no se someta a dicho igreso penitenciario.
Se considera que la resocialización; reeducación y rehabilitación representan los fines teóricos de la pena privativa de libertad y forma parte esencial de la reinserción social.
PORQUE DELINQUEN LAS MUJERES
En los últimos años se observa cada vez con mayor transparencia cómo el “delito”, como conducta jurídico-penalmente prohibida, es de carácter contingente, es decir, que en cada sociedad existen delitos que, además, como producto histórico que son, van evolucionando en cantidad y calidad a través del tiempo. El delincuente es parte de la estructura social, por la simple razón de que la criminalidad lo es. La criminalidad es un fenómeno sociopolítico y no un conjunto de actos delictivos individuales.
En el caso de las mujeres delincuentes, el cambio más importante ha sido el de considerar o no, algunas conductas como delitos. Un ejemplo de ello es la prostitución, que dependiendo del enfoque que se le dé, considera a las sexo-servidoras como delincuentes, víctimas o sobrevivientes.
De todos los síndromes psiquiátricos relacionados con los cambios hormonales de las mujeres, el síndrome premenstrual o trastorno disfórico premenstrual ha sido, con mucho, el más estudiado y vinculado a la delincuencia; sin embargo, sigue siendo el menos conocido. Se discute incluso si realmente es un síndrome o si, por el contrario, se trata de varios subgrupos de trastornos. La investigación realizada a la fecha se ha hecho en grupos muy reducidos y se basa en informes retrospectivos de las propias mujeres, por lo que no puede considerase que las muestras sean representativas de la población total de mujeres que cometen delitos.
Surgen posturas distintas que explican por qué la mujer llega a la conducta antisocial:
1) Como forma inconsciente de rebelión: La mujer delinque porque es su forma de protestar contra la sociedad que la relega.
2) Fracaso en la socialización: La mujer llega al delito por la desobediencia y la promiscuidad sexual, producto de fallas en su socialización que la “enferman” y le impiden cumplir con lo que se espera de ella.
3) Desviación de su “rol”: La mujer que delinque sufre de una “desviación de su rol normal”, aunque al hacerlo opte por conductas muy relacionadas con el papel que desempeña en la sociedad y en cada cultura.
4) La mujer que delinque se “masculiniza”, postura que confunde los conceptos de masculinidad y de desviación en el ámbito de las conductas femeninas.
Al hacer una revisión histórica de la relación entre “locura” femenina y crimen, analizar la delincuencia femenina se cae en el uso de términos como “locura” o “maldad” y así se califica a las mujeres que se atreven a romper con roles de género tradicionales,estos estereotipos cumplen una función en una sociedad patriarcal: logran que las mujeres se queden limpiando sus casas y cuidando a sus hijos. De la misma manera es funcional estereotipar a los barrios de afroamericanos: perpetuar el mito de que esta población no contribuye en nada a la sociedad americana.
Las mujeres se les puede controlar mejor etiquetándolas como “simpáticas”, lo que concuerda con el control social informal, que en ellas es más efectivo. De ahí que las mujeres requieran de menor control social formal que los hombres.
La integración cada vez mayor de la mujer al mundo de la delincuencia se ha traducido en su participación en una amplia gama de delitos, dejando atrás los tiempos en que cometía sólo los típicos ilícitos femeninos de infanticidio o prostitución.
Los procesos de control social incluyen: internación, socialización, educación, presión del grupo primario, opinión pública, y acción de todas las agencias formales especializadas, como la policía, la ley y otros poderes del Estado. Dichos procesos intervienen en dos niveles: el educativo-persuasivo (representado por instituciones como la familia, la escuela, la iglesia, etc.), en el cual se produce la “interiorización “de las normas y de los valores dominantes, y el del control secundario o represivo, que actúa cuando surgen comportamientos no conformes con las normas aprendidas.
Determinados grupos de mujeres son mucho más susceptibles de ser encarceladas que los hombres que se encuentran en situaciones análogas. Las adolescentes desobedientes o que se fugan de su casa, las que son sexualmente activas o que se han quedado embarazadas en contra de los deseos del marido o del padre y las madres “inadecuadas”, son más vulnerables a la intervención estatal que los hombres promiscuos o que agreden de algún modo a los miembros de su familia.
El problema de la criminalidad femenina es mucho más complejo que como se describe en la literatura en general, en la que se minimiza la relevancia de las experiencias de vida de las mujeres delincuentes. De acuerdo con diversos autores, las niñas y las mujeres que transgreden la ley pueden ser en igual medida, víctimas y victimarias, puesto que la violencia es una característica común en su trayectoria de vida .
Se inicia con una sencilla falta de respeto, una mentira o cierta manipulación, que con el tiempo, se tornan insoportables aunque sólo para la mujer puesto que, por lo general, el grupo social en el que se dan no reacciona ante tales circunstancias. Así, estos actos se transforman progresivamente en verdaderas conductas perjudiciales, que tienen graves consecuencias para la salud psicológica de las víctimas pues al no tener éstas la seguridad de que serán comprendidas, callan y sufren en silencio.
1. Derecho al trabajo: derecho a trabajar, a una remuneración satisfactoria y salario mínimo, a jornada de trabajo razonable, condiciones equitativas e igual salario por trabajo igual.
2. Derecho a un nivel de vida adecuado.
3. Derecho a la seguridad social.
4. Derecho a la salud y la asistencia médica.
5. Derecho a la vivienda.
6. Derecho a la educación.
7. Derecho a la cultura.
El confinamiento de estas mujeres viene a ser un proceso de marginación secundaria que se deriva de otro de marginación primaria. Ciertamente los sectores marginales empobrecidos, son los más susceptibles de ingresar a los circuitos de la justicia y son los que aparecen sobre representados en las estadísticas de la población confinada.
Es incuestionable pues, que la exclusión –no la pobreza- genera mayores cuotas de violencia social, pues ella misma constituye una violencia estructural. La falta de respuesta ante la exclusión hace ilusoria cualquier prevención primaria de la delincuencia femenina.
LA DOCTORA ASESINA NOELIA DE MINGO
Introducción
En este ensayo se hablara sobre un caso que dio vuelta al mundo no solo por la gravedad de los hechos, más que nada por la moral o por lo que muchos creen que era correcto realizar primeramente observaremos la vida de Noelia quien era, como la veían las demás personas a su alrededor desde su tiempo en la universidad veremos varios comentarios de sus compañeros de escuela, y de sus compañeros de trabajo, hablaremos de la forma más clara y precisa de cómo sucedieron los hechos hasta llegar a una conclusión.
Noelia era una doctora muy distinguida en su departamento y en el hospital donde laboraba posiblemente muchos sucesos en este trabajo la llevaron a esta enfermedad mental, pero durante este análisis observaremos que sus compañeros ya notaban ciertas conductas fuera de lo normal, por lo que no se puede dar toda la responsabilidad a Noelia, pues con el simple hecho de mostrar estos síntomas, se debió haber realizado una prueba para corroborar la salud mental de Noelia, posiblemente ella misma pudo haber ido a buscar ayuda pero, ciertamente este tipo de enfermedades sacan a la persona de lo correcto y de lo incorrecto, por lo que veremos el caso y tomándonos con lo que dice la Ley al respecto de estos agresores con enfermedades mentales, es donde veremos si se tomaron o no las medidas correctas.
Desarrollo
ANTESCEDENTES DE NOELIA
Noelia “Siempre fue una chica estudiosa”. No era de las primeras de la clase, pero lo aprobaba todo sin problema, recuerdan sus compañeras en la Universidad Autónoma de Madrid, cuya Facultad de Medicina pasa por ser una de las más exigentes y prestigiosas de España.
Durante sus seis años de carrera (1990 y 1996), no dio ningún motivo que hiciera pensar en nada fuera de lo normal. Más bien al contrario. Pasaba totalmente desapercibida, era muy callada, muy tímida, y solía relacionarse poco con el resto de la clase recuerda una de sus compañeras.
Mayor de tres hermanos, estudiante brillante, cursó la Educación General Básica y el bachillerato en el colegio San Estanislao de Kostka de Madrid. Después se matriculó en Medicina. Terminó los estudios hace unos cuatro años, tras lo cual comenzó a trabajar en la clínica de La Concepción. Es la mayor de tres hermanos (los otros dos son un varón y una mujer).
«No me lo puedo creer, porque hace una hora he visto a su padre, mi tío, en su coche Mercedes, que iba a echar la partida como todas las tardes. Seguro que no se había enterado de esta desgracia», comentó un familiar de la homicida. «Su hermano no lo sabe todavía y ha quedado con otro primo para recogerlo en la plaza de Castilla [en el norte de la capital] para llevarlo al hospital y contarle todo lo sucedido», añadió otra allegada. «Anteayer [por el martes] estuvimos con ella por la tarde en su casa y la vimos tan normal y tan contenta como siempre. Jamás nos habríamos imaginado algo tan horroroso», comentó otra prima.
«Por no molestar era capaz hasta de no hablar. Todas las mañanas salía muy pronto de casa y cogía el autobús para ir a su trabajo. Después regresaba entre las cinco y media y las seis de la tarde y ya no salía de casa», señalaron varios conocidos.
Mientras, ajenos a todo lo ocurrido un grupo de niños jugaba delante del Ayuntamiento de El Molar, a escasos 15 metros de la casa de Noelia de Mingo, que ayer por la tarde permanecía vacía.
NACIMIENTO
NOMBRE: Noelia de Mingo
PAÍS: España
FECHA DE NACIMIENTO: 6 de enero de 1972
FECHA DE FALLECIMIENTO: Actualmente viva
EXPLICACIONES BIOLOGICAS.PSICOLOGICAS, SOCIALES O ECLÈCTICAS
Acabados sus estudios, tocaba el MIR, la etapa de médico residente. La suya fue en
la Fundación Jiménez Díaz, servicio de Reumatología. Llevaba tiempo aquejada de esa esquizofrenia paranoide que le hacía sentirse perseguida. No confiaba en nadie y creía que su vida corría peligro. Estuvo medicada. En la vista, celebrada en junio de 2006, se supo que solo se le permitía ver a algunos pacientes y que, incluso, pagaba a otro médico para que realizara sus guardias.
Estos valientes que hablaron, explicaron cómo habían visto que en las últimas semanas antes de los asesinatos, el comportamiento de la doctora era absolutamente anormal, y para ello explicaron varios ejemplos, como que escribía en el ordenador con él mismo totalmente apagado, hablaba con los picaportes de las puertas de las habitaciones del hospital, recetaba medicamentos a sus pacientes sin haberlos atendido, se reía y cantaba sola por los pasillos, etc. etc...
Un compendio de situaciones, que ponían en alerta a sus compañeros, pero a pesar de las advertencias lanzadas por los mismos a la dirección del hospital, estos hicieron caso omiso, y las únicas determinaciones que llevaron a cabo, fueron la reducirle la faena a la doctora, que a su misma vez esto en lugar de ser una solución, fue un problema, ya que a de Mingo no le gustaba que sus compañeras como por ejemplo Leilah, le quitaran parte de su trabajo.
Ella siempre creyó, que sus compañeros formaban parte de un grupo de actores, y que ella era la mala de la película, y que estaban tramando algo para matarla tanto a ella como a su familia.
ANALISIS DEL TIPO DE DELITO
Noelia de Mingo fue juzgada y absuelta como responsable criminal, por la enfermedad que padecía, ya que la misma actuaba en términos judiciales, como eximente de culpa. Sin embargo el juez ordenó su ingreso en un psiquiátrico un máximo de 25 años, y solo podría recibir permisos con la valoración judicial pertinente.
MODUS OPERANDI
HECHOS PROBADOS (Se han resumido respetando lo esencial). NOELIA DE MINGO NIETO, mayor de edad (31 años) y sin antecedentes penales, que padecía de esquizofrenia tipo paranoide con delirios de persecución y alucinaciones que afectaba a todo tipo de relaciones sociales y laborales y en pleno brote violento que anulaba totalmente sus capacidades volitivas e intelectivas, se encontraba sobre las 14,20 horas del día 3 de abril de 2003 en su lugar de trabajo ubicado en el Control de Enfermería de la Unidad 33 de la tercera planta de la Fundación Jiménez Díaz (Clínica de la Concepción) procediendo a sacar un cuchillo de cocina muy afilado de unos 15 cm de hoja que llevaba oculto en el bolsillo derecho de su bata, con el que se dirigió por la espalda hacia Carmen F. asestándole tres puñaladas que le ocasionaron heridas en zonas vitales tales como herida en hemitorax izquierdo, de carácter inciso contusa en octavo espacio intercostal, línea axilar media penetrante que desgarra tres centímetros del lóbulo inferior del pulmón izquierdo y herida inciso contusa en el sexto espacio intercostal línea axilar posterior que no penetra, lesiones para cuya curación precisó intervención de urgencia para evitar su fallecimiento, … Igualmente asestó una puñalada por la espalda a Belén A. ocasionándole una herida incisa contusa en la espalda a nivel de la vértebra dorsal 12 de la que curó tras recibir una única asistencia médica tras 8 días impeditivos, quedándole como secuela cicatriz superficial poco visible en la espalda a nivel de la vértebra dorsal 12, A continuación asestó otra puñalada, también por la espalda, a María A., sin que ésta llegara a apercibirse del ataque ocasionándole con ello una herida cervical con lesión laríngea de ocho centímetros afectando a piel, tejido subcutáneo muscular y vena yugular para cuya curación requirió sutura, estando hospitalizada 4 días e impedida para sus ocupaciones habituales 74 días; necesitando intervención médica urgente para evitar su fallecimiento … Por último, dentro del referido Control de enfermería se dirigió hacia Leilah E. O. de 27 años de edad, médico residente, a quien asestó al menos cinco puñaladas que afectaron a zonas vitales tales como pulmón, corazón y zona escapular derecha, dorsal superior y dorsal media que provocaron su inmediato fallecimiento, sin que al estar de espaldas a la acusada pudiera defenderse, ni responder la inesperada agresión. En el citado Control de enfermería también se encontraba la supervisora de la unidad 43, María Pilar P. que intentó ayudar a las lesionadas resultando poli contusionada, al golpearse con distintos muebles, en miembro superior derecho, miembro inferior derecho, mano derecha, tórax posterior, sufriendo flebitis, curando sin secuelas a los 21 días durante los cuales estuvo impedida para sus ocupaciones habituales, habiendo precisado asistencia facultativa en dos ocasiones así como tratamiento médico. Tras perpetrar las referidas agresiones, Noelia de Mingo salió del Control de Enfermería con el cuchillo en su mano, encontrando a la salida a Félix V. abalanzándose hacia él precipitada y sorpresivamente de forma frontal, asestándole una puñalada en el abdomen dirigiéndose por el pasillo hacia el office de la Unidad 43 encontrando en su camino a Jacinta G. que se encontraba hablando por teléfono a quien atacó con el cuchillo por la espalda clavándoselo hasta nueve veces, ocasionándole la muerte inmediata al afectarle las lesiones al pericardio, hígado, colon y pulmón. Prueba Pericial. 76 CuadMed Forense, 13(47), Enero 2007 Prueba Pericial. Dolores O., que se encontraba ingresada en la habitación 4311 cerca de Jacinta, como consecuencia de observar parte de lo que allí ocurría sufrió alteración de sobresalto, miedo y trastorno adaptativo mixto de ansiedad y depresión. Acto seguido Noelia continuó su camino por el pasillo de la Unidad 43 hasta llegar al office donde se encontraban Carmen M., Esperanza G. y Lucía Socorro C., dirigiéndose directamente a la primera y sin mediar palabra le asestó varias puñaladas en el tórax y en el abdomen que requirieron intervención quirúrgica inmediata para evitar su fallecimiento estando 54 días hospitalizada, tardando en curar 547 días … Por su parte, Lucía Socorro C., de 46 años, auxiliar de clínica, observó el apuñalamiento de Jacinta G. y de Carmen M. quedando fuertemente impresionada habiendo sido diagnosticada por estrés postraumático y trastorno depresivo mayor grave en el que destaca una marcada ideación auto lítica, habiendo experimentado un significativo deterioro en todos los ámbitos de la vida … Esperanza G. como consecuencia de presenciar los hechos relatados padece como secuela trastorno de estrés postraumático, trastorno de ansiedad generalizada severa, trastorno depresivo reactivo cronificado y moderada hipoacusia mixta, todo lo cual ha llevado a la Dirección Provincial del Instituto Nacional de la Seguridad Social en Madrid a reconocerle una incapacidad permanente en grado de absoluta para todo trabajo. Seguidamente Noelia volvió sobre sus pasos al pasillo de la Unidad 43 enfrentándose con Salvador S., quien logró derribarla golpeándose con un radiador y perdiendo las gafas, no obstante lo cual se levantó continuando por el pasillo hacia la Unidad 33 llegando a atravesar el límite de la Unidad 43 donde se acercó a Cristina T. con la mano metida debajo de la bata donde escondía el cuchillo, y cuando ésta le preguntó que pasaba, Noelia le dijo: “ahora voy a por ti”, asestándole una puñalada que afectó al hemitórax izquierdo, y que precisó, para evitar su fallecimiento, sutura de varios puntos de la herida necesitando igualmente analgésicos, así como tratamiento psiquiátrico, …. A continuación Noelia pasó a la Unidad 33 donde asestó una puñalada a Carmen L. A., ocasionándole una herida incisa en el antebrazo derecho que requirió para su curación sutura de varios puntos, curando a los 150 días durante los cuales estuvo impedida para sus ocupaciones habituales, quedándole como secuelas cicatriz en el antebrazo derecho que constituye perjuicio estético moderado. … Acto seguido, a la altura del Control de enfermería y de la primera habitación de esta Unidad, volvió a cruzarse con Félix V., que ya estaba mal herido, a quien nuevamente atacó propinándole, con ánimo de acabar con su vida, multitud de puñaladas en órganos vitales, tales como hipocondrio derecho y epigastrio que le ocasionaron su inmediata intervención quirúrgica y que provocaron su fallecimiento el día 9-4-05. Finalmente, Noelia se dirigió a la zona de quirófanos donde fue reducida por un auxiliar: Juan V., dos celadores: Francisco C. y José Raúl T. y por el Dr. Artiz. Noelia de Mingo era médico residente de 3° curso y trabajaba con contrato de la Fundación Jiménez Díaz, entidad que está asegurada en la compañía Mapfre Industrial, Sociedad Anónima de Seguros y Reaseguros, estableciéndose en las condiciones del contrato de seguro de responsabilidad civil una suma asegurada “máximo de indemnización CuadMed Forense, 13(47), Enero 2007 77 por siniestro de 1.200.000 euros” y un “Sublímite R. Civil Explotación de 300.000 euros por víctima”. Hasta aquí, los hechos (el resumen de los mismos) que la Sentencia declaró probados. En principio, parece ser que el relato fáctico que se contempla en la citada resolución no fue objeto de demasiada discusión por las partes personadas a lo largo del juicio, habida cuenta que tanto la conducta protagonizada ese día por la acusada como las consecuencias de la misma, esto es, las muertes y lesiones causadas, estaban ya en el sumario acreditadas de un modo bastante claro y evidente. No obstante, sí resulta cierto que las Defensas de la propia acusada, de la Fundación Jiménez Díaz y de la aseguradora MAPFRE Industrial, mantuvieron en su calificación definitiva lo siguiente:
1. Que los hechos eran constitutivos de tres delitos de homicidio, cinco de lesiones y una falta de lesiones (Defensa de la acusada), concurriendo la eximente completa del artículo 20.1 del Código Penal.
2. Que los hechos eran constitutivos de tres delitos de homicidio consumados, tres delitos de homicidio en grado de tentativa, dos delitos de lesiones y una falta de lesiones. (Defensa de MAPFRE Industrial y Fundación Jiménez Díaz).
¿ÁNIMO DE MATAR? DEFINICIÓN TÉCNICA DE LA ALEVOSÍA El Tribunal sentenciador, habida cuenta las peticiones de las partes, como primera medida, debía discernir en la Sentencia si la conducta protagonizada por la doctora Mingo podía calificarse de homicidio, o por el contrario, de asesinato. La diferencia, como sabemos, radica mayormente en el ánimo subjetivo del sujeto y puede deducirse de los actos anteriores, coetáneos e incluso posteriores a cometerse el hecho. El Tribunal, ante ello, no duda, y entiende que los hechos son constitutivos de tres delitos de asesinato, cuatro delitos de tentativa de asesinato, una falta de lesiones y un delito de lesiones graves con medio peligroso. La intención de matar, para el Tribunal, resulta evidente en la conducta de la procesada, “con la ejecución de actos idóneos para causarla, siendo idóneo el medio empleado, así como las zonas vitales del cuerpo de las víctimas. Efectivamente, la acusada asestó varias cuchilladas contra sus víctimas dirigidas a zonas vitales, básicamente a la parte superior del tronco, causándoles múltiples lesiones de las cuales algunas afectaron a órganos vitales.” (Literal). De ahí que se aprecie probada la existencia de alevosía, manifestando al respecto que “Concurre la circunstancia de alevosía, de ahí la calificación de los hechos como asesinato, por cuanto que la procesada, en la ejecución de los hechos, empleó medios, modos y formas tendentes directa y especialmente a asegurar su propósito de dar muerte a sus víctimas, sin riesgo para ella que pudiera proceder de la defensa que aquellas intentaran.” El Tribunal motiva lo anterior atendiendo a varios elementos de juicio, el primero de los cuales acredita que la procesada, adquirió el arma, un cuchillo de cocina muy afilado de unos 15 cms. de hoja, previamente a su acción. De otra parte, está el hecho de que el arma la portara la acusada escondida entre su bata hasta el momento en que se producen los hechos, comenzando los ataques cuando sus compañeros estaban de espaldas, ocupados elaborando informes y totalmente desprevenidos, siendo atacados de forma sorpresiva, Prueba Pericial. 78 CuadMed Forense, 13(47), Enero 2007 Prueba Pericial. Inesperada y súbita. Por tanto, y al haberse demostrado plenamente la existencia de la alevosía, que de por sí entraña una intención de matar sin riesgo para el que lo hace, es por lo que los hechos revisten caracteres de asesinato, y no de homicidio. ¿ES COMPATIBLE LA ALEVOSÍA CON UNA POSIBLE CIRCUNSTANCIA EXIMENTE DE CARÁCTER MENTAL? Es compatible a juicio del Tribunal, aunque posteriormente se aprecie la eximente completa de enajenación mental. “Así se ha pronunciado de manera constante el Tribunal Supremo (SS. 18.04.01, 13.09.02, 10.02.03 y la más reciente de 01.03.06).” Igualmente, comenta la Sentencia que existe un acuerdo de fecha 26 de Mayo de 2.000, del Pleno de la Sala Segunda del Tribunal Supremo que establece de la misma forma esta compatibilidad, señalando la propia Sentencia que en los supuestos de aplicación de la medida de internamiento prevenido para los inimputables en el art.101.1 del CP, el límite temporal de la medida viene establecido por la tipificación del hecho como si el sujeto fuese responsable, por lo que en los supuestos de alevosía el hecho ha de calificarse como de asesinato.
LOS INFORMES FORENSES SOBRE LA ACUSADA
Los psiquiatras forenses expusieron en el acto del juicio que la naturaleza de la enfermedad padecida por la doctora Mingo hace que el sujeto no sea él mismo, concurriendo una pérdida de identidad. Igualmente, resulta palpable que el sujeto piensa que los delirios y alucinaciones que padece son reales, y no producto de la enfermedad. Con eso, queda establecido que la inteligencia de la paciente no quedaba comprometida completamente, pudiendo realizar algunas actividades normales cotidianas. “Por ello, puede afirmarse que la anomalía o alteración psíquica que sufría Noelia no le impedía el conocimiento y la comprensión de la utilización en la ejecución de medios, modos o formas que tendían directamente a asegurar la ejecución del hecho sin el riesgo que, para su persona, pudiera derivar de la defensa del ofendido, tal y como es definida la alevosía en el Código Penal.” (Literal de la Sentencia comentada). En resumen, ha de decirse que todos los peritos que reconocieron a la acusada, coincidieron en afirmar de manera clara y rotunda que la misma padecía esquizofrenia tipo paranoide con delirios de persecución y alucinaciones, y que el día de los hechos tenía totalmente anuladas sus capacidades volitivas e intelectivas, estando su conducta condicionada totalmente por su patología
APODOS: La doctora asesina
NÚMERO DE VÍCTIMAS: 3
CARGOS JUDICIALES: 3 delitos de asesinato y 4 en grado de tentativa
CONDENA: Absuelta por enajenación mental. El juez la envió 25 años a un psiquiátrico
Nadie querría dar con ella, sobre todo en los pasillos de cualquier hospital que se precie. Y mucho menos le mostraríamos nuestro amor con un ramo de flores, y escuchando de fondo la canciónde Nino Bravo "Noelia".
Esta mujer con aspecto frágil y de chica totalmente normal, un día del mes de abril de 2003, asesinó salvajemente con cuchillo en mano, a pacientes y otras personas que estaban en el hospital madrileño de la Fundación Jiménez Díaz.
Fue un caso muy mediático en España, y causó mucha controversia la sentencia en la cual la doctora de Mingo quedaba absuelta, ya que según el juez la enfermedad mental que padecía actuaba como eximente de responsabilidad criminal, y por lo tanto incondenable. Eso sí, fue internada en un psiquiátrico 25 años de su vida.Como decíamos, la mañana de un día de abril de 2003, la Doctora Noelia de Mingo fue a trabajar como cualquier otro día, donde prestaba sus servicios como sanitaria en la Fundación Jiménez Díaz de la capital de España, Madrid.
Previamente Noelia ya había sido diagnosticada como paciente que sufríaesquizofrenia paranoide, una enfermedad que sin el adecuado tratamiento, puede provocar que el enfermo sea altamente peligroso, como lo fue en el caso de esta doctora. Sin embargo los jefes de dicho hospital, a pesar de que le redujeron notablemente sus servicios a prestar en el susodicho hospital, no tomaron la decisión que hubiese sido la correcta, de apartar a esta mujer de su trabajoen el complejo hospitalario.
Hubo un momento en que a Noelia se la consideraba la «jefa» del módulo de mujeres por su «magnífica organización». Participa en excursiones de grupo, comidas campestres y paseos con la familia, que también son actividades terapéuticas a juicio de los profesionales del psiquiátrico y de la autoridad judicial. Su familia está «encantada» con los progresos de la joven porque, dicen, también ha aprovechado los últimos seis años para ampliar sus conocimientos de Medicina. Esta es la cara de esta historia.
CONCLUSION PERSONAL
Como conclusión personal quiero comentar que no estoy en contra de lo que se concluyó en este caso, ya que estamos hablando de que no solo ella fue la culpable de toda esta tragedia, tanto el hospital debería empezar a realizar pruebas a sus trabajadores mínimo una vez por año para asegurar el bienestar de su paciente así mismo sus compañeros pudieron haber alertado a supervisores del departamento de Noelia, además es una enfermedad por lo que no tiene ella el autocontrol de ella misma por lo que no la pueden hacer completamente responsable de lo sucedido. Asi que en mi opinión fue un juicio bien realizado donde se tomaron todas las medidas necesarias respetando lo que dice la ley al respecto, aunque las familias de los afectados aboguen por algo mas o incluso quieran sacar beneficio de lo sucedido no se puede, pues pienso que si Noelia fuera familiar de ellos no pensarían de la misma manera, buscarían encontrar ayuda para su familiar.
Conclusión como abogado
Así mismo como lo di en mi conclusión personal, como abogado pienso que fue un juicio completo donde se tomaron todas las medidas necesarias para hacer notar la ley al respecto pues en los artículos donde se hace referencia a agresores a causa de enfermedades mentales no se les puede juzgar como del todo criminal por lo que enviarlos a una prisión no sería la solución si no enviarlos a un especialista y que se busque la manera de sanarlos de esta enfermedad, ya si aún después de curarse, sigue mostrando signos de agresión y violencia pues se deberían de tomar las medidas necesarias por el bienestar de la comunidad.
POR QUE DELINQUEN LAS MUJERES
El problema de la mujer delincuente dentro del campo de la criminología se ha vuelto cada vez más evidente. Las teorías tradicionales sobre las causas de la delincuencia se han desarrollado básicamente a partir de la experiencia masculina. Estos dan poca cuenta de los aspectos que se aprecian en la experiencia y delincuencia femeninas.
Los estudios de género han hecho importantes contribuciones en el plano epistemológico de la criminología, en la medida en que han facilitado la redefinición de conceptos al cuestionarlos y al enriquecerlos. En la década de mil novecientos ochenta surgieron una serie de trabajos con perspectiva de género. “el modo de proceder de acuerdo con conductas establecidas a la luz de concepciones normativas, actitudes y actividades adecuadas a la propia categoría de sexo. Una organización genérica es aquélla en la que el control, la identidad, el significado de las acciones, las emociones y las ventajas tienen patrones que hacen la distinción entre hombres y mujeres (masculino y femenino).
Los conceptos de sexismo y poder patriarcal son inherentes al género. Lo patriarcal y sus privilegios permanecen como parte de la cultura y por ende permean tanto la criminología, como los procesos criminales y de criminalización y la forma en que hombres y mujeres se enfrentan a la ley.
El abuso físico y sexual incrementa el riesgo de que se arreste a las mujeres por actos violentos. Además, se pueden presentar mecanismos de “desviación” como huir del hogar, déficits en la habilidad cognoscitiva y el aprovechamiento, involucramiento con parejas delincuentes y fallas en el aprendizaje de las habilidades psicológicas necesarias para un desarrollo adulto exitoso , desde el punto de vista del análisis de género, todo aquello que en el sistema económico y social impida o retrase sistemáticamente el acceso de hombres o de mujeres a algún derecho universal, constituye una inequidad de género. Las mujeres que delinquen no sólo dejan de ejercer actividades y de disfrutar de bienes a los que tienen derecho, sino que se ven excluidas de la mayoría de las posibilidades de obtenerlos, es decir, viven en exclusión social.
Por lo tanto, dadas las condiciones de desigualdad social que prevalecen para la mujer que delinque, si el sistema de impartición de justicia no las toma en cuenta, terminará por imponerse una justicia parcial. Mientras se apliquen sanciones análogas a condiciones que no son iguales, lo que se va a producir es una situación de desigualdad real y profunda.
Para llegar, entonces, a una adecuada prevención de la delincuencia femenina es necesario considerar varios factores desde una perspectiva de género:
1) La promoción de la seguridad física y de un desarrollo saludable, con el objeto de disminuir la pobreza, la violencia, la deficiente atención a la salud y el abuso de sustancias.
2) La validación de los afectos y del respeto, y la promoción de un ambiente emocional saludable a fin de evitar la trasgresión forzada.
3) El desarrollo de modelos de rol femeninos que sean diversos, a fin de evitar mensajes racistas y sexistas.
4) El respeto a la libertad sexual y a la salud reproductiva de las mujeres, para evitar el abuso sexual, la explotación y las imágenes y valoración femeninas basados en la “reputación” y el control del cuerpo
5) El establecimiento del ejercicio pleno del derecho a la igualdad en el trabajo, a un nivel de vida adecuado, a la seguridad social salud, vivienda, educación y cultura a fin de evitar la exclusión.
Palabras clave: Delincuencia, mujeres, género, poder, violencia, equidad.
INTRODUCCIÓN
De acuerdo con Del Olmo (1998), los estudios feministas han hecho importantes contribuciones en el plano epistemológico de los paradigmas de la criminología, en la medida en que han facilitado la definición de conceptos al cuestionarlos y enriquecerlos. Esto surge al constatar que lo que cuenta como conocimiento, y que la experiencia de las mujeres difiere sistemáticamente de la experiencia masculina en la que hasta hoy se ha venido apoyando el conocimiento. Se trata de un cambio en el que la investigación sobre las mujeres pasa a ser investigación para las mujeres. La mujer deja de ser objeto de conocimiento para convertirse en sujeto de conocimiento.
La perspectiva de género, nos indican que mientras es frecuente que a los varones se les enseñe a valorar la autonomía y la independencia, a las mujeres se les inculca que su valía depende en gran medida de su capacidad para mantener relaciones. Las niñas, por lo tanto, corren el riesgo de perder los propios intereses en sus relaciones con otros, mientras que los niños pueden experimentar un sentido crónico de alienación.
Las mujeres se les educa socialmente en el sentido de que sean menos agresivas que los varones y sus padres las supervisan de forma más cuidadosa. Asi aprenden a responder a la provocación mediante sentimientos de ansiedad y depresión en tanto que los hombres aprenden a vengarse. Aunque las mujeres pueden enojarse con tanta frecuencia como los varones, han aprendido a culparse a sí mismas por experimentar tales sentimientos. Se les ha enseñado a temer que su propia cólera dañe sus relaciones valiosas. A los hombres en cambio, se les ha enseñado a reaccionar con “coraje”, y la mayoría de las veces buscan culpar a otros por su malestar. Las mujeres con más frecuencia que los varones, tienden a responder a la ira con sentimientos de depresión, ansiedad, temor y vergüenza Así, niñas y niños sufren privaciones y censuras continuas respecto a determinados deseos y necesidades. Estos sentimientos resultan violentados no sólo por la coerción, prohibición y/o inhibición de los mismos sino también por las reiteraciones que conducen a la creación de modelos de adultos “ideales”, ya sea para el ejercicio de poder-dominación (por parte de niños-hombres) o de aceptación y adecuación (por parte de niñas-mujeres) (Saéz 1990).
A partir de estas reflexiones surgieron en la década los años mil novecientos ochenta una serie de trabajos sobre criminalidad femenina. Una representante de la corriente pro feminista es Carlen (1985) quien mediante una metodología etnográfica de historias de vida de mujeres en Escocia, llegó a la conclusión de que las condiciones materiales y el sentimiento de injusticia social que sentían dichas mujeres las llevó a decidir por actividades ilegales y que tales conductas pueden considerarse como una reacción social. Igualmente, que los crímenes de las mujeres son casi todos crímenes típicos de quienes no tienen poder; las mujeres en prisión pertenecen en su mayoría a grupos mínimos y han vivido en la pobreza la mayor parte de sus vidas. Las tipificaciones convencionales sobre la feminidad desempeñan un papel clave en la decisión de encarcelar o no a una mujer (Carlen,1992).
Posteriormente otras autoras, como Doughterty (1997). Dentro de esta dinámica, la mujer desarrolla una matriz específica de creencias sobre ella misma, sobre su poder y sobre la legitimidad del orden patriarcal. Por lo tanto para poder comprender la criminalidad femenina es importante ver cómo se definen las mujeres a sí mismas, cómo definen sus situaciones y cómo experimenta cada una, subjetivamente, la opresión.
GÉNERO Y CRIMINOLOGÍA
Género, de acuerdo con West y Zimmerman (1987) es el proceder de acuerdo con conductas preestablecidas a la luz de concepciones normativas, actitudes y actividades adecuadas para la propia categoría de sexo. Las actividades de género emergen del sexo y definen la resistencia a la categoría sexo... por lo tanto el género es el producto del hacer social de cierto tipo, que se construye a través de la interacción.
Una organización genérica es aquélla en la que el control, la identidad, el significado, las acciones, las emociones y las ventajas tienen patrones que hacen distinción entre hombres y mujeres (masculino y femenino). Acker (1990) enumera algunos procesos en los que el género actúa:
La construcción de divisiones entre géneros (conductas permitidas, poder y espacio)
La construcción de imágenes y símbolos que refuerzan estas divisiones genéricas (la ropa, los medios masivos, la orientación vocacional)
Las interacciones entre representaciones que sonun retrato de la sumisión y la dominación.
De acuerdo con Daly y Chesney-Lind (1988) las relaciones de género y los constructos de masculinidad y feminidad no son simétricos sino que se basan en un principio organizativo de la superioridad social, política y económica de los hombres sobre las mujeres.
Según Belknap (2001) El sexismo se refiere a las actitudes y conductas opresivas dirigidas hacia cualquier sexo; es decir, es la discriminación o prejuicio basado en el género. En la práctica estas actitudes y conductas se manifiestan principalmente con respecto a las mujeres (como por ejemplo al decir que las mujeres no son tan “inteligentes” como los varones, que éstas existen para dar placer a los hombres, etc,) pero no son exclusivas de ellas. En el centro de la ideología patriarcal se destaca la creencia de que la naturaleza de la mujer se determina biológica y no culturalmente. Lo patriarcal y sus privilegios permanecen como parte de la cultura y por lo tanto permite la criminología, los procesos criminales y de criminalización y la forma en la que hombres y mujeres confrontan la ley.
Lo anterior ha provocado la “invisibilidad” de mujeres y niñas en las áreas de investigación, de impartición de justicia y de los discursos legales:
La generación de conocimiento, que frecuentemente considera como válido para ambos sexos el conocimiento sobre los varones. Esto ha provocado la “invisibilización” de las mujeres y, al menos en parte, ha influido en la situación de aquéllas que están en conflicto con el sistema penal, situación que ha quedado subsumida en aquella más general, del conflicto de los hombres con dicho sistema.
La inserción femenina en el ámbito delictivo parece ejercerse también en los roles subalternos. Entre otras consecuencias, las mujeres se ven expuestas en mayor medida a la acción de los servicios policiales y a un trato discriminatorio. Con frecuencia se acusa a las mujeres de complicidad y encubrimiento, y éstas simplemente asumen culpas para proteger a su pareja, hijos o hermanos. En estos casos hay una tendencia a sentenciarlas más rápidamente y a imponerles mayores penas, debido a que no tienen el mismo acceso a la justicia que los hombres, porque frecuentemente desconocen los mecanismos legales y no cuentan con recursos económicos para pagar abogados que las defiendan.
Las condiciones de reclusión que no propician un reingreso social verdadera y que refuerzan en cambio, los roles tradicionales.
EL PODER
Favorecen la acción del poder, elementos como la corrupción, la ideología, la insatisfacción reinante ante determinadas circunstancias o situaciones que afectan a clases o grupos diversos. El poder así considerado puede ser político, ideológico, económico, científico o de cualquier otra índole. Con frecuencia, tales características aparecen mezcladas y así acontece que el poder político y el económico a menudo van aparejados.
El poder puede ser ejercido en muy diversas formas: física, sexual, económica y verbalmente. El poder masculino, percibido y real, limita la libertad y los derechos de las mujeres y las niñas. La victimización sexual por ejemplo, y el maltrato a la mujer, son actos de poder.
Según Zaffaroni (2000) El patriarcado, junto con la confinación de las víctimas y el establecimiento de la verdad mediante interrogación violenta dan forma a las tres vigas maestras sobre las que se asienta un mismo poder estructuralmente discriminante. La discriminación en su forma de jerarquización basada en diferencias biológicas de los seres humanos, abarca múltiples aspectos que son otras tantas facetas: racismo, discriminación de género, de personas con necesidades especiales, de enfermos, de minorías sexuales, de niños, adolescentes y personas mayores, etc. Todos esos modos de discriminación tienen formas inorgánicas, orgánicas y oficiales..
El poder del pater familiae, es decir la subordinación de la mitad inferiorizada de la humanidad y el control de la transmisión cultural (que actúa como policía de la mujer).
El poder punitivo, o sea, el ejercicio de la vigilancia y la eventual coerción disciplinante a los inferiores. - El poder del saber del dominus o ciencia señorial que acumula capacidad instrumental de dominio y que actúa como vigilante del contenido de los discursos.
La articulación básica se mantiene pese a que las relaciones de poder y dominio se complican en luchas de clases y de corporaciones, autonomización de las élites de poder, colonialismo, neocolonialismo, hegemonía étnica y cultural, etc. En todos los casos funciona siempre el esquema básico insertado de diferentes maneras en otras relaciones que excluyen el poder y marginan socialmente a disidentes, minorías étnicas, inmigrantes, minorías sexuales, personas con necesidades especiales, enfermos físicos, psiquiatrizados, obesos, etc. Cabría entonces preguntarse, ¿cómo se ejerce este poder en la vida de las mujeres?
LOS CONTROLES
El poder se ejerce en la vida de hombres y mujeres a través de mecanismos de control social, es un término neutro, apto para abarcar todos los procesos sociales destinados a introducir la conformidad, desde la socialización infantil hasta la ejecución política. Asi mismo es el conjunto de formas organizadas por las que la sociedad responde a comportamientos y a personas que define como desviados, problemáticos, preocupantes, amenazantes, peligrosos, molestos o indeseables. Esta respuesta presenta diversas formas: castigo, disuasión, tratamiento, prevención, segregación, justicia, resocialización, reforma y defensa social. En consonancia con éstas, se clasifica el comportamiento bajo diversos rubros: crimen, delincuencia, desviación, inmoralidad, perversidad, maldad, deficiencia o enfermedad (Larrandart L, 2000).
Los procesos de control social incluyen: internación, socialización, educación, presión del grupo primario, opinión pública, y acción de todas las agencias formales especializadas, como la policía, la ley y otros poderes del Estado. Dichos procesos intervienen en dos niveles: el educativo-persuasivo (representado por instituciones como la familia, la escuela, la iglesia, etc.), en el cual se produce la “interiorización “ de las normas y de los valores dominantes, y el del control secundario o represivo, que actúa cuando surgen comportamientos no conformes con las normas aprendidas.
Entonces, para ejercer la opresión y el poder las sociedades patriarcales emplean dos tipos de controles sobre las mujeres: los informales o educativos persuasivos y los formales o de control represivo.
De acuerdo con Lagarde (1997), es un conjunto de normas que se establecen con el lenguaje y también con el silencio, con lenguajes no verbales, un gesto, una mirada o la mano; son normas establecidas dentro de las costumbres por el poder de la cotidianeidad, que es el poder de las relaciones cuerpo a cuerpo entre las personas; es controlar el poder de definir a la mujer como buena o como mala.
Lees (1994) demuestra cómo, tener el poder de definir como mala o buena la reputación, es una forma de controlar los comportamientos. Asimismo, cómo el otorgar y denegar oportunidades, con base en la reputación personal según el comportamiento sexual, es una forma eficaz de encauzar tempranamente a las mujeres hacia un régimen de heterosexualidad institucionalizada;pero para que la ley acepte considerar a la mujer como víctima de ciertos delitos, ésta debe llenar algunos requisitos: en el caso de haber sufrido violación, su vida no debe ser “licenciosa”; si ha cometido infanticidio, debe tenérsele por alguien “honorable” y para obtener la custodia de los hijos , su reputación debe ser buena (Salinas 2002).
Hablar de la reputación de una mujer supone invocar su comportamiento sexual, pero hablar de la de un hombre es hacer referencia a su personalidad, sus éxitos y su posición en la comunidad.
Otra de las formas de control informal de la mujer se ejerce por medio del cuerpo. Hay diferencias significativas entre los géneros, en gestos, posturas y movimiento general del cuerpo. Las mujeres están mucho más limitadas en su forma de moverse y en su espacio. Incluso pareciera existir un espacio imaginario a su alrededor que ellas se resisten a traspasar. Su espacio pareciera ser una cápsula dentro la cual se sienten tranquilas y seguras. La “mujer suelta” rompe estas normas: su soltura se manifiesta no sólo en su moral, sino en su manera de hablar y, literalmente, en la forma abierta y libre de moverse. El movimiento femenino, sus gestos y posturas deben cumplir con ciertos imperativos: tener gracia y cierto erotismo refrenado por la modestia. Quizás es en la movilidad y comportamiento restrictivo donde la inferioridad del cuerpo de la mujer se torna más evidente: el hecho de que las mujeres tiendan a sentarse o levantarse con las piernas, rodillas y pies juntos puede reflejar implícitamente una sexualidad circunspecta o bien un intento de proteger el área genital de un ataque sexual real o simbólico. Es así que el lenguaje corporal de la mujer habla elocuentemente de su estatus subordinado en la jerarquía del género (Bartky 1994En otras palabras, son construcciones de género. Es por ello que diversos especialistas han propuesto que la escasa participación de la mujer en el delito constituye una de las evidencias más palpables de que los mecanismos de control informal resultan ser mucho más severos y efectivos en su caso (Azaola, 1996).
A pesar de ello existen mujeres que transgreden estos controles informales y por ende, son sujeto de control formal o represivo.
CONTROLES FORMALES O DE CONTROL REPRESIVO
Determinados grupos de mujeres son mucho más susceptibles de ser encarceladas que los hombres que se encuentran en situaciones similares. Las adolescentes desobedientes o que se fugan de su casa, las que son sexualmente activas o que se han quedado embarazadas en contra de los deseos del marido o del padre y las madres “inadecuadas”, son más vulnerables a la intervención estatal que los hombres promiscuos o que agreden de algún modo a los miembros de su familia (Davis y Faith, 1996).
Ante el panorama anterior sería pertinente preguntarse por qué las mujeres optan por transgredir el orden y si ésta es realmente una decisión o tan solo una elección. De acuerdo con Hudson (2002) existe la necesidad de comprender la diferencia entre libre albedrío y elección, para poder comprender igualmente la responsabilidad ante la ley. Libre albedrío es la capacidad de realizar un acto, e implica tener capacidad mental y física. Ser capaz de decidir y realizar dicho acto y no sólo responder a una compulsión, ni sufrir coerción física ni restricciones para realizarlo o evitarlo. La elección por otro lado, es un rango amplio de posibles acciones, de las cuales el agente racional selecciona la mejor, o como muchas mujeres que van a juicio, la menos mala. Al enfrentar los controles formales es importante tener presente que las mujeres a pesar de ser seres racionales, tienen un menor rango de posibilidades de elección. Así, al determinar la culpabilidad de una persona, lo que debería importar es el grado de oportunidades que ésta tuvo para obtener los llamados “bienes primarios” en nuestra sociedad ,alimento, casa, vida familiar, placer y estima social de manera legal. En el trabajo con mujeres en reclusión se ha podido observar que, generalmente, éstas han carecido de bienes primarios y que, con frecuencia, sus vidas se han desarrollado en la calle, rodeadas de circunstancias controladas por varones quienes, por ejemplo las obligan a prostituirse y las llevan a desarrollar estilos de vida caóticos que les impiden hacerse de los bienes necesarios. La gran mayoría de ellas ha sido víctima de la violencia y por lo tanto, ha hecho sus elecciones a partir de otro control: el miedo (Romero 2002). Por ello, el tercer eje de análisis es la violencia de género.
VIOLENCIA
De acuerdo con diversos autores, las niñas y las mujeres que transgreden la ley pueden ser en igual medida, víctimas y victimarias, puesto que la violencia es una característica común en su trayectoria de vida (Azaola, 1996; Sommers y Baskin, 1993; Romero, 1998).
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2000), la violencia de género puede definirse como:
"Cualquier acto de violencia basado en el género que resulte o pueda resultar en daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico hacia las mujeres, incluyendo amenazas, coerción o privación arbitraria de la libertad, ya sea en la vida pública o privada, aunque no se limita sólo a lo anterior:
1. La violencia física, sexual o psicológica que ocurre en la familia, incluyendo golpes, abuso sexual de niñas en casas hogares, violencia relacionada con dotes, violación por los maridos, mutilación genital femenina y otras prácticas tradicionales dañinas; violencia extramarital y violencia relacionada con la explotación;
2. Violencia física, sexual y psicológica que ocurra en el ámbito comunitario, como violaciones, abusos sexuales, hostigamiento y acoso sexual en el ámbito laboral, en instituciones educativas o en cualquier lugar; tráfico forzado de mujeres y prostitución forzada; c) Violencia física, sexual o psicológica perpetrada o permitida por el Estado, en cualquier lugar en el que ocurra. Incluye también la esterilización forzada, el aborto forzado, el uso obligado de anticonceptivos, el infanticidio en niñas y la selección sexual prenatal”.
La violencia física es el tipo de violencia que más resalta en todas las sociedades. Se inicia con una sencilla falta de respeto, una mentira o cierta manipulación, que con el tiempo, se tornan insoportables aunque sólo para la mujer puesto que, por lo general, el grupo social en el que se dan no reacciona ante tales circunstancias.
En torno a las consecuencias de la violencia se sabe que es menos importante el tipo de trauma experimentado que la severidad del mismo y las respuestas y vulnerabilidad individual que provoca. Las mujeres que han sufrido violencia, independientemente de si ésta fue en la niñez o en la etapa adulta, tienen mayores riesgos de padecer depresión y ansiedad, síndromes relacionados con el estrés, con el dolor, fobias, dependencias químicas, uso de sustancias como el alcohol, intentos suicidas, síntomas somáticos y médicos, conductas negativas respecto a su salud, vivencia subjetiva pobre respecto a su salud y cambios en el uso que hacen de los servicios de
Cuando se comparan con aquellas niñas que no han sufrido abuso sexual ni ha sido rechazadas durante la infancia, las niñas víctimas de abuso y rechazo tienen el doble de probabilidades de ir a la cárcel cuando ya son jóvenes (20% vs 11.4%), el doble de probabilidades de arresto cuando son adultas (28.5% vs 15.9%) y 2.4 veces más probabilidades de que las arresten por crímenes violentos (8.2% vs 3.6%). Estos datos indican que el abuso físico y sexual incrementa el riesgo de ir a la cárcel por actos violentos entre mujeres (Richie y Johnsen, 1996; Widom, 1996).
Después de sufrir violencia en cualquiera de sus modalidades durante la infancia, con frecuencia se desarrollan mecanismos de “desviación” en las mujeres, que pueden incluir huir de la casa, déficits en la habilidad cognoscitiva y el aprovechamiento, crecer sin los controles sociales tradicionales, tener relaciones con parejas delincuentes, presentar fallas en el aprendizaje de habilidades psicológicas necesarias para un desarrollo adulto exitoso, y consumir sustancias adictivas (Burgess, Hartman y McCormack, 1987;Campbell 2000; Widom, 2000).
Es así que las elecciones y decisiones de las mujeres que presentan estos mecanismos de “desviación” se ven restringidas por las experiencias y opciones disponibles para cada mujer en su entorno inmediato que puede ser la familia, el vecindario o su grupo de pares. La adicción que con frecuencia contribuye al inicio y/o continuación de una carrera delictiva. De esta forma puede establecerse una identidad de género, pero desviada. De acuerdo con Schur (1971)
EQUIDAD
Desde el punto de vista del análisis de género, todo aquello que en el sistema económico y social impida o retrase sistemáticamente el acceso de hombres o de mujeres a algún derecho universal, constituye una inequidad de género.
Derecho al trabajo: derecho a trabajar, a una remuneración satisfactoria y salario mínimo, a jornada de trabajo razonable, condiciones equitativas e igual salario por trabajo igual.
Derecho a un nivel de vida adecuado.
Derecho a la seguridad social.
Derecho a la salud y la asistencia médica.
Derecho a la vivienda.
Derecho a la educación.
Derecho a la cultura.
Las personas suelen tolerar la injusticia, pero no pueden tolerar la desesperanza. Es parte de la esencia de lo humano tener proyectos y proyectarse; no hay existencia sin proyecto. La exclusión es desesperanza: frustra todos los proyectos, cierra todas las posibilidades, potencia todos los conflictos sociales (cualquiera que sea su naturaleza) y los errores de conducta. La civilización industrial generó una cultura que propicia el definir la identidad por el trabajo: la exclusión y el desempleo no sólo ponen en crisis la supervivencia sino la identidad y, por ende, son fuente de los más dispares errores de conducta. El excluido no selecciona un blanco determinado: puede ser cualquiera que no sea otro excluido. El tejido social se debilita, se destruyen las relaciones de cooperación y aumentan las de conflicto; mas aún, disminuyen las mismas relaciones sociales (indiferencia y desconocimiento) y se abre el espacio de la desconfianza que avanza de la prevención al temor, y de éste al miedo y la paranoia.
De acuerdo con Azaola (1995), Es decir, mientras se apliquen sanciones iguales a condiciones que no lo son, lo que se provoca es una situación de desigualdad real, profunda e intrincada.
Carlen (2002) formula, pues, la siguiente pregunta: ¿Debe sentenciarse a las mujeres de acuerdo con criterios diferentes a los que rigen en el caso de los hombres? .
Las carreras criminales se precipitaron en respuesta al hecho de que dichas mujeres fueron víctimas de rechazo y abuso físico y sexual. Por lo tanto, las sentencias de la Corte deberían tratar de aminorar los efectos del daño previo originado por el abuso sufrido en la infancia y no agravar todavía más el dolor resultante.
En segundo lugar, reflexiones como las anteriores cuestionan implícitamente la legitimidad del castigo, además, la investigación indica que una alta proporción de gente joven, sin hogar, o encarcelada, ha sido víctima de crímenes cometidos por adultos que nunca irán a juicio, cuyos delitos han quedado impunes. Estos planteamientos sobre la ilegitimidad del castigo de aquellos transgresores de la ley, también pueden contar con mayor o menor apoyo, según el género de que se trate.
Las mujeres que comparecen a juicio sufren bajo una regulación doblemente discriminante, porque anteriormente ya han sido sujetas a innumerables controles informales y antisociales por los que no han pasado sus contrapartes masculinas
Pro de que las mujeres en prisión no se vean separadas de sus hijos y enfatizan que el daño que sufren los bebés cuando las madres van a la cárcel, es un alto precio que se paga en nombre de una equidad formal al pronunciar sentencia.
El confinamiento de estas mujeres viene a ser un proceso de marginación secundaria que se deriva de otro de marginación primaria;son los más susceptibles de ingresar a los circuitos de la justicia y son los que aparecen sobre representados en las estadísticas de la población confinada.
La falta de respuesta ante la exclusión hace ilusoria cualquier prevención primaria de la delincuencia femenina.
DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES
Estos cambios deben estar dirigidos al reconocimiento y trato justo de las mujeres que delinquen como a un sector social doblemente excluido, a fin de poder asegurarles un trato de equidad y de justicia.
La prevención de la delincuencia femenina es necesario considerar, desde una perspectiva de género:
1) la seguridad física y el desarrollo saludable encaminados a disminuir la pobreza, la violencia, el cuidado inadecuado a la salud y el abuso de sustancias;
2) la validación de los afectos, del respeto y de un ambiente emocional saludables a fin de evitar la trasgresión forzada;
3) desarrollar modelos de roles femeninos que sean diversos, para evitar mensajes racistas y sexistas;
4) promover la libertad sexual y la salud reproductiva en las mujeres, a fin de evitar el abuso sexual, la explotación y las imágenes y valoración femeninas a través de la “reputación” y el control del cuerpo y
5) el ejercicio pleno de los derechos al trabajo, a un nivel de vida adecuado, a la seguridad social, la salud, vivienda, educación y cultura a fin de evitar la exclusión.
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